La batalla por las tarifas parece lejana, pero fue la primera y prematura entrega de campaña. Pegó directo en Mauricio Macri, que se vio obligado a vetar una ley avalada por las distintas vertientes del peronismo, incluso por quienes descreían de su contenido. Aquella imagen de unidad práctica dejó cierto regusto amargo en el PJ de los gobernadores, socio con el massismo en la iniciativa, pero opacado por el festejo kirchnerista que sintió recuperar el centro de gravedad. Algo de eso parece empezar a saldar ahora el peronismo federal tomando otra vez distancia de la ex presidente: habría arrancado por decirlo.

Miguel Angel Pichetto primero y después Juan Manuel Urtubey salieron a decir –consultados, es cierto, pero nada reacios a responder- que Cristina Fernández de Kirchner será candidata. Sin más vueltas. Y lo presentaron no como una hipótesis, sino como un diagnóstico, atado por supuesto a sus propios intereses. El pronóstico, por supuesto, es compartido ampliamente en el mundo de la política, pero en este caso importa quién lo hace, lo cual es al menos un indicio de la pelea que viene en el PJ.

El jefe del bloque de senadores del PJ no suele ser impreciso en sus dichos. En una entrevista por TV, midió bien en el tono, reiteró algunas de sus definiciones sobre el perfil ideológico del peronismo que considera histórico y fue enfático especialmente para reinstalar el camino de la diferenciación respecto de la ex presidente: la colocó fuera del justicialismo.

Pichetto y Urtubey apuntaron en dos direcciones al mismo tiempo. En primer lugar, podría decirse, a mostrar que el silencio de Fernández de Kirchner es apenas un recurso táctico y a poner en negro sobre blanco que su juego último es dar pelea por la Presidencia. Y en segundo término, a destacar que ese es un movimiento con sólo dos beneficiarios: ella misma y Macri.

Sergio Massa durante un encuentro reciente con Carlos Verna

Sergio Massa durante un encuentro reciente con Carlos Verna

En otras palabras, se trataría de una confrontación funcional especialmente para el Presidente. La contracara sería que el voto útil del peronismo –el PJ orgánico y los votantes tradicionales- debería volcarse a un candidato que surja del peronismo federal y de los otros sectores que ya actúan de manera más o menos asociada, empezando por Sergio Massa, aunque aún sin definir candidato.

Ese es precisamente el lado flaco. Por ahora, se trataría de ir organizando el discurso y de ahorrar esfuerzos frente a lo que, dicen, es puro “humo”, empezando por candidaturas como las de Agustín Rossi. Del mismo modo, volverían a tratar de exhibir las distinciones entre la “unidad” que empuja el kirchnerismo y el rearmado o “regeneración” del peronismo, según el término de un legislador que trabaja intensamente en la interna.

El senador Pichetto, se ha dicho, enmarcó a la ex presidente fuera del peronismo. Para que no queden dudas, dijo que Fernández de Kirchner va a ser candidata por “su partido”, Unidad Ciudadana, y sostuvo que a su juicio, ese sería un frente de centroizquierda. En otro territorio volvió a colocar al peronismo, expresión – reiteró- del “centro nacional”. Para completar, admitió que por supuesto el kirchnerismo va a tratar de arrastrar a una parte del voto peronista.

Este último es precisamente un tema que genera algunas tensiones y no pocas especulaciones dentro y fuera del peronismo. Las tensiones se viven especialmente en la provincia de Buenos Aires, donde Fernández de Kirchner aparece mejor instalada y donde más trabaja su organización. Para buena parte de los intendentes del PJ, y en particular los del GBA, las cuentas sobre posibles candidaturas consideran en primer lugar la intención de voto de la ex presidenta en sus distritos. La posibilidad de tomar distancia, aún para sus críticos, depende sin embargo de esa ecuación.

En buena medida, ese juego oscilante entre la “renovación” y los guiños al kirchnerismo duro provocó un par de fracasos en la confluencia de gobernadores e intendentes y el posterior enfriamiento de la idea de construir de manera clara un línea que evocara el movimiento renovador de los años 80, para tomar distancia de la experiencia kirchnerista.

Los jefes provinciales del PJ ven ese panorama como un punto complejo y débil para sus planes de conjunto –como armado nacional para competir por la Presidencia- y no como una amenaza en sus distritos. Esto, a pesar de las versiones sobre la decisión kirchnerista de armar tejidos propios en cada provincia, algo que en rigor hace rato vienen trabajando y en muchos casos con resultados pobres.

Para muchos gobernadores peronistas, la alternativa de despegar los comicios locales de la elección nacional sigue en estado latente. Verán, más hacia fin de año, las perspectivas de la disputa presidencial y en algunos casos –Chaco, Entre Ríos, La Rioja, por ejemplo- si Cambiemos está realmente en condiciones de dar batalla en sus territorios.

Está claro que, al margen del discurso, ese conjunto peronista tiene varios renglones de su estrategia aún por escribir. El principal capital y a la vez su mayor complejidad es que se trata de un conjunto de fuerte peso y despliegue nacional, que reúne a la mayoría de los “jefes territoriales”, pero sin liderazgo definido. Pichetto es seguramente su principal armador.

Urtubey asoma desde hace rato como uno de sus candidatos. Sergio Massa, también pensando en 2019, es parte del mismo juego en una relación que combina señales de alianza y de competencia.

El ex ministro de Economía Roberto Lavagna

El ex ministro de Economía Roberto Lavagna

Los nombres no se agotan allí en el universo peronista. Circula el de Roberto Lavagna, con promoción activa de Eduardo Duhalde y difusión de encuestas. Y hasta en algunos despachos legislativos se le prestó atención a mediciones que incluyeron a Marcelo Tinelli.

Pero la cuestión es cómo resolver la disputa de fondo con la ex presidente. Colocarla fuera del PJ equivaldría a negar la posibilidad de competencia en las elecciones primarias. ¿No confrontar en una interna cerraría a su vez el camino a entendimientos posteriores, en base a los resultados de la votación general? ¿Y si hay balotaje con el oficialismo?

Ese no es el capítulo inmediato para el peronismo de los gobernadores, el massismo y otras expresiones del PJ que están convergiendo: antes está la definición de sus propios liderazgos y candidaturas. Todo además en un tablero más amplio donde pesa también la difícil pulseada por la reducción del déficit. Es una negociación con el Gobierno nacional que recién se está abriendo y que pondrá a prueba la capacidad de los gobernadores en el tironeo de números, pero al mismo tiempo en relación con el kirchnerismo, libre de cargas de gestión.

De todos modos, el mensaje de estas horas ya fue anotado. Se trataría de meter abiertamente en el juego a la ex presidente: algo así como transformar en palabras su silencio.

fuente INFOBAE

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