Detenidos y convertidos en “delatores premiados” en Brasil, dos patriarcas de las “cuevas” financieras de ese país y de Uruguay aportaron nuevos datos sobre la ruta del dinero que utilizó la constructora Odebrecht para sus negocios delictivos en la Argentina, según surge de sus confesiones, a las que accedió LA NACION.

Conocidos en Brasil como doleiros dos doleiros, Vinicius Claret Vieira Barreto y Claudio Fernando Barboza de Souza detallaron que Odebrecht recurrió a sus redes clandestinas para girar al menos US$3,4 millones a Buenos Aires entre 2013 y 2014, período en el que la constructora ya reconoció que había pagado “propinas” a funcionarios argentinos.

Claret y Barboza detallaron, incluso, las distintas etapas de esas operaciones financieras, vía Uruguay, hasta que el dinero llegó a Buenos Aires. Lo recibieron “Carlos Estevan Palacio” (sic) y Gabriel Bronstein, quienes fueron identificados como dos ejecutivos de Odebrecht en el país.

Los testimonios de Claret y Barboza pueden aportar nuevos indicios sobre el capítulo argentino del Lava Jato, la investigación de la Justicia brasileña con ramificaciones en una docena de países de América Latina.

Apodado Juca Bala, Claret fue detenido en Maldonado, Uruguay, el 3 de marzo de 2017, para luego ser extraditado a Brasil, donde se acogió al régimen de la “delación premiada” y confesó sus crímenes a cambio de una condena menor.

Claret relató que, entre otros muchos doleiros, recurrió a los servicios en Uruguay de Francisco Muñoz Melgar y Raúl Zoboli Pegazzano, quienes operaban la firma FinanBras en la zona franca de Montevideo y fueron extraditados a Brasil, y del socio de estos en Río de Janeiro, Juan Luis Bertán Bitllonch, quien también fue detenido por los brasileños.

“Algunas veces les pedí a ellos [que giraran] dólares en efectivo en Buenos Aires para las operaciones de Odebrecht”, precisó Claret. “Fue un pedido de Odebrecht, [y que] al consultar el sistema [informático] ST verifiqué algunas operaciones por un valor total de US$3,4 millones hechas en Buenos Aires”.

Frente a los fiscales de Río de Janeiro, Claret detalló varias operaciones. El 6 de diciembre de 2011, un pago “al señor Palacios por un valor de 200.000 dólares”; y el 24 de enero de 2012, otros dos pagos por 100.000 y 200.000 dólares a nombre de “Carlos Estevan Palacio”, al que identificó como “ejecutivo de Odebrecht”.

Nueve meses después, el 29 de octubre de 2012, se completó otra transferencia, por US$50.000, según Claret. Se hizo por pedido de Álvaro José Novis, un conocido doleiro que ya pasó dos veces por prisión en Brasil (2016 y 2017) por participar en el pago de sobornos a políticos en nombre de Odebrecht y otras empresas de su país.

Según detalló Claret, Novis dio la orden de ese pago por US$50.000 desde una cuenta personal y que él la instrumentó a través de Paco y Raúl -es decir, Muñoz Melgar y Zoboli Pegazzano-, quienes a su vez “tenían contacto con alguien en Buenos Aires”.

Pero allí no se acaban las transferencias ilegales. Porque según Claret, cuatro meses y días después del giro dispuesto por Novis, se concretó otro más. Fue el 1° de marzo de 2013, por US$35.000, y lo recibió otro ejecutivo de Odebrecht en la Argentina, Bronstein, que también recibió US$100.000 el 12 septiembre de 2014.

Exgerente financiero de la constructora en Buenos Aires, Bronstein ya apareció antes vinculado a presuntos pagos ilegales de Odebrecht, según reveló el diario Perfil en junio de 2017. Figuró en las planillas del Departamento de Operaciones Estructuradas -el lado oscuro de Odebrecht-, en las que se consignaron las “propinas” que entre 2010 y 2014 cobraron funcionarios en Brasil, la Argentina y Perú con relación a los proyectos de la compañía en esos y otros varios países.

Buenos Aires
En esas planillas, Bronstein figuró por nombre, apellido y DNI como el nexo con un receptor de las “propinas” de Odebrecht vinculadas al proyecto “dutos Argentina”. Se lo asentó con un apodo, Duvidoso, y resultó el argentino que cobró los sobornos más altos -US$50.000 por vez-, lo que indicaría su mayor rango jerárquico.

Barboza les permitió a los fiscales de Río de Janeiro sumar más datos a la confesión de Claret. No solo confirmó la participación de los doleiros y de Palacio y Bronstein en los giros a Buenos Aires, sino que identificó a otra pieza clave.

Conocido como Tony o Peter, Barboza detalló que las operaciones fueron coordinadas por Tulia, es decir, una secretaria de Odebrecht llamada Lucía Tavares, quien también participó en la operatoria delictual y se volcó a la “delación premiada”.

¿Quién es Tulia? La receptora, por ejemplo, de un mail encriptado que recuperó la Justicia brasileña en el que se detallaron, en noviembre de 2011, las fechas en que se enviarían US$2,9 millones al entonces número uno de Odebrecht en la Argentina, Rodney Rodrigues de Carvalho, para que sobornara a funcionarios locales por el proyecto para el soterramiento del tren Sarmiento.

fuente LA NACION

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