La siempre difícil relación en EE UU entre la defensa de las libertades y el mero sentido común afronta un nuevo e insólito reto. Una empresa preveía subir este miércoles a su página en Internet planos de armas de fuego de plástico, materializables con una impresora en tres dimensiones y con capacidad para disparar y matar como las demás, para que cualquiera pudiese descargarlos libremente y hacer su pistola o su rifle. Pero a última hora un juez federal ha bloqueado temporalmente sus planes, en respuesta a una demanda conjunta de fiscales generales de ocho estados exigiendo que se prohibiese lo que consideran una “seria amenaza a la seguridad nacional”.

La compañía texana Defense Distributed, diseñadora de las armas, recibió el 29 de junio el permiso del Gobierno de EE UU para difundir los planos tras cinco años de batalla en los tribunales.

En 2013 la firma los subió a la red pero el Departamento de Estado, bajo la presidencia de Barack Obama, ordenó que se cortase su acceso porque violaba la ley que regula la exportación de armas a otros países. La administración de Donald Trump revirtió la medida dando de nuevo vía libre a Defense Distributed. Este lunes, en pleno revuelo por la inminente publicación en línea del material, el presidente escribió en Twitter que estaba analizando la cuestión de si ofrecer o no estas armas al público y consultando el tema con la Asociación Nacional del Rifle (NRA en sus siglas en inglés): “No me parece que tenga mucho sentido”, dijo, aunque no añadió si pensaba tomar alguna medida para frenar la situación. Una portavoz de la NRA afirmó la semana pasada que la organización, principal lobby de EE UU en defensa de las armas, lo ve como un asunto de “libertad e innovación”.

Bob Ferguson, fiscal del estado de Washington, que encabezó la demanda, emitió un comunicado el lunes en el que preguntaba al gobierno por qué estaba dando “fácil acceso” a estas armas a “criminales peligrosos”. Y alertaba de que las pistolas descargables no serían rastreables por no llevar número de serie, eludirían los detectores de metal y estarían al alcance de cualquiera más allá de su edad, salud mental o historial delictivo. Legisladores demócratas trabajaban este martes en la presentación de una propuesta para “hacer frente a la amenaza” de estas armas. Desde el bando opositor, el senador Edward Markey afirmó que Trump sería “responsable por cada [arma] descargada que acabe dando vueltas por nuestras calles si no actúa hoy”, y el senador Richard Blumenthal dijo que si no intervenía acabaría “teniendo sus manos manchadas de sangre”. Más allá de su titubeante tuit, el resto del día no hubo noticias del presidente al respecto.

Defense Distributed ofrece variedad de planos descargables para pistolas y armas como el rifle AR-15, el más utilizado en masacres con arma de fuego en EE UU, un problema gravísimo y reiterado en este país. El fiscal general de Pensilvania, uno de los demandantes, denunció el lunes que entre sábado y domingo, antes del día anunciado por la empresa para poner los planos a libre disposición, ya se habían detectado en su estado más de mil descargas de planos para AR-15.

La empresa sostiene que su intención de publicar los planos está amparada por la Primera Enmienda constitucional, que protege el derecho a la libertad de expresión. Según declaraciones a The Washington Post de su fundador, Cody Wilson, Defense Distributed considera que no están en juego el derecho a tener armas sino “el acceso a la información”.

Wilson (1988, Arkansas) es una figura controvertida en EE UU desde que en 2013 su empresa publicó los planos de la pistola imprimible Liberator. Se considera un defensor radical de la libertad del individuo y enemigo de la intervención del Estado. Es admirador de Julian Assange, cerebro de WikiLeaks, y afirma que sus ideas beben del filósofo posmoderno francés Jean Baudrillard. El Southern Poverty Law Center, una organización que analiza a los grupos de odios en EE UU, lo define como un producto de “una especie de post-libertarianismo extremo”.

La provocación es su sello. En 2014, decía al diario inglés The Guardian: “¿Me preguntas cómo me sentiría si alguién le dispara a un niño con una Liberator? Creo que me sentiría mal y tendría ese sentimiento de ‘Oh, Dios, se va a montar un gran circo’”. La revista Wired lo incluyó en 2015 y en 2017 entre los cinco personajes más peligrosos de Internet.

fuente EL PAIS

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