Cristina Kirchner estará de nuevo hoy en el centro de la escena política, pero ante la situación que más la incomoda: dar explicaciones ante la Justicia por hechos de corrupción que ocurrieron durante su gestión y las confesiones de sobornos que hilvanaron los principales empresarios de la construcción.

La expresidenta volverá a estar cara a cara con el juez Claudio Bonadio , un magistrado con quien ha construido una enemistad pública a raíz de distintas investigaciones que ya la pusieron en aprietos. Llegará cerca de las 10 a Comodoro Py, un edificio que estará prácticamente blindado por su asistencia; presentará un escrito y no responderá preguntas, informaron desde su entorno.

Su estrategia central será negar cualquier conocimiento de los sobornos, como anticiparon desde el kirchnerismo.

Si el juez Bonadio, como ocurrió con otros funcionarios, dicta la prisión preventiva de Cristina Kirchner, el magistrado deberá pedir el desafuero de la legisladora al Senado de la Nación , que el miércoles autorizará el allanamiento sobre su vivienda también por esta causa.

“Lazarte y Hugo Martín Larraburu retiran dinero en una oficina de Puerto Madero para luego llevárselo a Juan Manuel Abal Medinapor indicación de Cristina Elisabet Fernández”, escribió Centeno el 5 de septiembre de 2013.

La hipótesis de los investigadores sostiene que la expresidenta heredó el rol de organizador del cobro de sobornos después de la muerte de Néstor Kirchner junto con el exministro Julio De Vido . La declaración de Juan Manuel Abal Medina, su exjefe de Gabinete, que sostuvo que había pagos ilegales vinculados a la campaña electoral de 2013, fortaleció esa línea de investigación, informaron fuentes judiciales. “Todos los caminos conducen hacia la misma persona”, se sinceró una fuente judicial que leyó todas las confesiones de los arrepentidos.

La revelación de Carlos Wagner, extitular de la Cámara Argentina de la Construcción, terminó por comprometer a Cristina Kirchner, indicaron fuentes con acceso al expediente. El empresario arrepentido explicó en detalle ante el fiscal Carlos Stornelli la relación entre esos bolsos que recorrían Buenos Aires con los contratos de obra pública que firmaba el poderoso Ministerio de Planificación , que conducía De Vido.

La Justicia golpeó a Cristina Kirchner desde que dejó la Casa Rosada. Fue procesada por cinco delitos, tres de esas causas vinculadas a hechos de corrupción, acusaciones que erosionan su poder. Sus bienes fueron embargados, sus hijos aparecen involucrados en posibles delitos y varios de sus funcionarios -hasta su contador- fueron detenidos por estos ilícitos.

“Voy a presentarme en Comodoro Py, como lo hice ante cada requerimiento judicial. A lxs compañerxs que querían movilizarse para acompañarme, les pido por favor que no lo hagan”, escribió ayer la expresidenta en su cuenta de Twitter.

Una mención específica sobre la expresidenta apareció en el expediente en boca de Centeno cuando declaró ante la Justicia minutos antes de que estallara el escándalo de corrupción más importante del año. “En la época de Cristina Kirchner también llevábamos los bolsos con dinero. En estas ocasiones se la veía a ella en jogging, que desde la casa donde vivía se cruzaba hasta el chalet donde se dejaba el dinero”, explicó. Y dijo que la vio en “varias oportunidades”, una versión que desde el kirchnerismo buscan derribar judicialmente.

El remisero del exfuncionario Roberto Baratta mencionó que la autorización del ingreso de dinero a la quinta de Olivos pasaba por el secretario de la expresidenta. “Las veces que íbamos a Olivos, antes de ir para allá pedíamos por el teléfono las indicaciones para ir o no, entonces Rodríguez, secretario de Cristina Kirchner, daba el OK y nos íbamos del ministerio a Olivos o pasábamos por un lugar para retirar, y de ahí íbamos a Olivos”, relató Centeno en la Justicia. Mencionó que “ya con Cristina presidenta íbamos una vez por semana a Olivos” y aseguró que fueron “7 u 8 veces a Olivos”.

fuente LA NACION

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