Dos certezas dejó el rearmado del gabinete :
Mauricio Macri les exigió a los ministros sobrevivientes que salgan a defender al Gobierno y el recorte de ministerios no representará un ahorro para las arcas públicas ni habrá despidos.
Comienza una nueva era para los funcionarios ratificados. Ya no hay espacio para “esconderse” cuando los temas de la agenda pública no los involucre, como sucedió hasta ahora. En la primera reunión de gabinete con el equipo compacto, el Presidente fue directo: “Ahora son ministro del Gobierno, no solo de sus áreas”.

El nuevo esquema empoderó a Nicolás Dujovne (Economía y Energía), Rogelio Frigerio (Interior), Patricia Bullrich
(Seguridad), Carolina Stanley (Desarrollo Social y Salud), Germán Garavano (Justicia),
Jorge Faurie Cancillería), Oscar Aguad
(Defensa), Alejandro Finocchiaro
(Educación), Guillermo Dietrich (Transporte) y Dante Sica (Producción y Trabajo).
El cambio más fuerte es para adentro. Se terminó el modelo de gestión en el que Macri encomendaba el seguimiento del día a día a los exvicejefes de Gabinete Mario Quintana y
Gustavo Lopetegui . A partir de ahora reportarán directamente al Presidente.
Los ministros ya no estarán encorsetados por los requerimientos y cumplimientos pautados con el dúo que hasta ayer fue los “ojos y la inteligencia” del jefe del Estado.

Andrés Ibarra , flamante vicejefe de Gabinete, tendrá una función similar a la que realizó como ministro de Modernización.

Más poder y capacidad de acción, pero a cambio tendrán mayor tener exposición. “Vamos a tener que ser voceros del Gobierno”, reconoció uno de los 10 funcionarios ratificados por Macri. Este rol solo lo asumían Frigerio y Bullrich.

Los ministros le reclamaron al Presidente contar con buena información de cada área, algo que hasta ahora sucedía con cuentagotas. “La gestión estaba en la cabeza de Mario [Quintana] y Gustavo [Lopetegui]. La mayoría no participaba de las decisiones. Ahora nos vamos a reunir todos los días”, describió otro de los ministros.

Las salidas de los exvicejefes -Quintana se iría del Gobierno y Lopetegui aceptaría el cargo como asesor del Presidente- fueron celebradas por gran parte de los funcionarios. “Que no estén cambia todo”, resaltó uno de los 10 ministros.
Otra muestra de empoderamiento es que cada ministro definirá la reestructuración de su área.

Los ministerios de Ambiente y Desarrollo Sustentable; Energía, Turismo, Trabajo, Agroindustria, Salud, Cultura y Ciencia y Tecnología se convertirán en secretarías de Estado, pero esto no significa un ahorro ni habrá despidos, al menos en una primera etapa.
“Fue un gesto político”, admitió un hombre con acceso al despacho presidencial. Así, en medio del ajuste fiscal que anunció ayer Dujovne para llegar al déficit cero, la reducción del gabinete no impactará en las cuentas públicas.

Ya son varios los exministros que trabajan con sus nuevos jefes, sus expares, para evitar alterar el actual organigrama de cada área. Eso sucede en Trabajo, con Jorge Triaca, y en Salud, con Adolfo Rubinstein. Además acordaron que no habrá una rebaja salarial.
Eso sí, Macri les demandó a sus ministros que los cambios no “demoren la gestión”. El nuevo sistema de gestión de gobierno busca imprimir mayor velocidad y acerca a los ministros al Presidente.

Cerca de Macri no todos quedaron conformes con los cambios. Los que vieron rebajados sus cargos por obvias razones, pero también entre los que mantuvieron su ministerio. Algunos esperaban cambios más “al hueso”; Macri tampoco quedó satisfecho. El Presidente nunca quiso avanzar con estas modificaciones.

fuente LA NACION

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