Los gobernadores acordaron que tampoco esté CGT. Preparativos para un martes maratónico.

Solo gobernadores: ni Miguel Pichetto, ni Sergio Massa ni jerarcas de la CGT. Esa fue la cláusula no escrita que se cinceló el jueves pasado y destrabó la cumbre que a las 10,30 del martes reunirá a todos los mandatarios opositores.

La cita será en el CFI y operará como primera escala de un martes maratónico para los jefes peronistas. Pasado el mediodía recibirán a Rogelio Frigerio y su staff, y a las 17 verán a Mauricio Macri para, de mínima, emitir una señal política de sintonía.

Hubo, en medio, telefonazos y tironeos, charlas y cambio de planes para que las dos ligas en que se dividen los gobernadores se muestren juntas. El pulseo incluyó hasta cuestiones logísticas, pequeñas batallas como definir en qué lugar se reunirían los jefes peronistas.

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Entre miércoles y jueves, con contactos cruzados y múltiples entre el cordobés Juan Schiaretti, Juan Manzur de Tucumán, Juan Manuel Urtubey (Salta) y, entre otros, Sergio Uñac (San Juan), definieron esa hoja de ruta.

“Por ahora, solo gobernadores opositores. Después vendrá la etapa legislativa y ahí estarán todos”, dijeron a Clarín desde una provincia.

Buscaron sacarle aspereza a las exclusiones de Pichetto y Massa, pero hubo mandatarios que, sensibles a la difusión mediática, se molestaron porque se hablaba de reuniones del tigrense con mandatarios.

Pichetto, Massa y delegados de la CGT participaron de las últimas dos juntadas en el CFI que motorizó Manzur, reunió a casi diez provincias y se convirtió en un contrapeso del bloque más amigable con el gobierno que integran Schiaretti y Urtubey, Gustavo Bordet (Entre Ríos) y Domingo Peppo (Chaco).

Fue la explicitación del pulseo entre los gobernadores peronistas y que, en la previa de la negociación por el Presupuesto 2018, mostró dos trincheras bien definidas.

En la que mostró un perfil más duro y crítico están Manzur, Carlos Verna (La Pampa), Gildo Insfrán (Formosa) y Alberto Rodríguez Saá (San Luis). También el santiagueño Gerardo Zamora, que no es peronista pero lo parece.

A esa mesa se sentaron, luego, Pichetto, Massa y jerarcas de la CGT en busca de un marco político de respaldo al paro de fines de septiembre. A los gobernadores les sirvió para sumar músculo y mostrar socios ajenos o enfrentados a la galaxia K.

En el otro clan PJ, aunque en ambos grupos se esfuerzan por desmentir fracturas, Schiaretti aparece como ordenador a partir de su relación directa con Macri y de ser respetado por los otros mandatarios como jefe veterano.

Con la última crisis, la posición de los “amigables”, se deterioró y tomó volumen el grupo más rebelde. En la Casa Rosada lo saben y por eso, el último fin de semana, Frigerio y su vice Sebastián García de Luca estuvieron con el teléfono abierto con todas las provincias.

La semana pasada, Frigerio se reunió con Rossana Bertone, que estuvo en las juntadas del CFI pero siempre integró el bloque del PJ amigable. El viernes Urtubey estuvo en Chubut con Mariano Arcioni, que junto a Massa animaron el grupo crítico.

Fueron para diezmar a los levantiscos. El martes, sobre la hora, el sanjuanino Uñac se bajó del encuentro convocado armado en el CFI. Así y todo, para la Casa Rosada, Uñac está en una zona gris, indescifrable.

En Casa Rosada, entienden que el PJ quiere despegarse de la crisis nacional y que su único plan es no pagar el costo del ajuste. “Pero saben que tampoco pueden aparecer obstruyendo; el enojo es con la política y a ellos también les pega”, entienden en Gobierno.

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