La onda expansiva del estallido de la causa de los cuadernos de las coimas también impactó en el universo simbólico. La revelación de una maquinaria de corrupción aceitada que tuvo a Néstor Kirchner como uno de sus presuntos líderes junto a Cristina Kirchner generó una ola de reclamos políticos y vecinales en todo el país para que el nombre del expresidente deje de figurar en espacios públicos.

Calles, avenidas, monumentos, barrios y hasta una terminal de ómnibus protagonizan una quincena de proyectos, tanto en el Congreso de la Nación como en concejos deliberantes del interior y plataformas digitales, que tienen como objetivo dar marcha atrás a la oleada de medidas que se tomaron en los últimos años para nutrir cada rincón del país de simbología kirchnerista.

El aluvión de iniciativas para quitar monumentos o renombrar calles se suma a una creciente tendencia de vandalismo contra la figura del expresidente.

En el último mes y medio le pusieron un traje a rayas a un busto en una plaza de Rosario y le colgaron un bolso del brazo a un monumento de Kirchner en Río Turbio , además de pintarle el signo de dólares en la frente o dejar inscripciones con aerosol en otras estatuas del interior.

L

a mirada del macrismo

Un funcionario que acompaña a Mauricio Macri desde sus inicios en la ciudad de Buenos Aires trata de disimular una sonrisa, pero no lo logra. Mira la pantalla de su celular, piensa en silencio y se pone serio.

“Era inevitable”, dice. Ya sin rastro de ironía, el hombre asegura que “no se bajó ni una línea” en Cambiemos para que en las localidades del interior la dirigencia oficialista intente remover la simbología kirchnerista, pero admite que el debate por el nombre del Centro Cultural Kirchner pudo haber motivado algunas de esas iniciativas.

El caso del CCK es, junto a la remoción de la estatua de Kirchner de la entrada de la sede de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) en Ecuador, el emblema de las consecuencias que enfrentan los homenajes al exmandatario tras las revelaciones de corrupción.

El nombre del exedificio del Correo fue polémico desde un principio, pero en los últimos tiempos se volvió a hablar de despojarlo de personalismos y rebautizarlo como Centro Cultural del Bicentenario.

Hace un mes, cuando la investigación de los cuadernos de las coimas estaba por cumplir su primer mes, la diputada nacional de la Coalición Cívica Lucila Lehmann presentó un proyecto de ley para modificar el nombre del centro cultural.

“No se puede rendir homenaje a personas que han vivido deshonestamente y no son ejemplo de vida para nadie”, dijo la legisladora en ese entonces. La iniciativa todavía no prosperó: espera su discusión en la Cámara de Diputados.

En la misma línea, el Gobierno evalúa dar un nuevo impulso a fin de año a la idea de cambiarle el nombre al CCK. Además, una petición en la plataforma

Change.org , iniciada hace tres años, ya alcanzó las 137 mil firmas para rebautizar el centro cultural.

Cuando Ecuador estaba gobernado por Rafael Correa y coqueteaba con el eje bolivariano, se emplazó una estatua de Néstor Kirchner en la entrada del edificio en Quito. La entonces presidenta Cristina Kirchner asistió a la ceremonia.

Una semana después de que se conocieran las anotaciones de Oscar Centeno, la Asamblea Nacional de ese país -cuyo nuevo gobierno está enfrentado con Correa- votó a favor de remover el homenaje. Lo calificaron “símbolo de corrupción”.

Con un volumen político menor, los proyectos para quitar el nombre de Kirchner de espacios públicos se replicaron otros ámbitos:

En Morón, el Concejo Deliberante votó la remoción de un busto. La medida fue dejada luego sin efecto por la Justicia.
En San Rafael, Mendoza, los concejales votaron a favor de quitarle el nombre del exmandatario a la terminal de micros.
En Ituzaingó, provincia de Buenos Aires, el bloque de concejales de Cambiemos solicitó renombrar la avenida principal del municipio.
En Santa Fe, el oficialismo presentó un proyecto para rebautizar una calle.
También hay iniciativas en Vicente López para cambiarle el nombre a un distribuidor.
En Punta Alta propusieron quitar el nombre de un barrio de viviendas sociales y de un anfiteatro.
En La Plata quieren cambiar el nombre de una rotonda.
Y en Chivilcoy el intendente dijo que si fuera por él, cambiaría el nombre del acceso a la ciudad.

La reacción

Sin embargo, no todos los proyectos prosperan: el peronismo logró evitar que se cambiara el nombre del túnel de Carupá que une Tigre y San Fernando. El pedido había sido impulsado por el bloque Cambiemos y se justificó a partir de “los notorios y públicos hechos de corrupción de funcionarios públicos de la administración nacional entre el año 2003 y 2015 en avanzado proceso de investigación judicial”, una alusión directa a la causa que se abrió a partir del hallazgo de los cuadernos de Centeno. El Frente Renovador y el kirchnerismo se unieron en el rechazo. Una pulseada similar se produjo en Granadero Baigorria, donde el macrismo intentó rebautizar la avenida costanera Néstor Kirchner. El peronismo rechazó la tentativa con su mayoría de votos y mantuvo la denominación de la avenida, como ocurrió en San Martín, Mendoza, con los nombres de dos barrios que rinden homenaje al kirchnerismo. A veces, los símbolos se definen con el poder.

fuente LA NACION

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