A poco menos de un mes de que el Tribunal Federal Oral 4 (TOF 4) empiece el juicio oral por la causa de la Ruta del Dinero K, se acrecientan las diferencias entre Lázaro Báez y sus hijos, sobre todo con Leandro, el menor de los varones y que menos participación tuvo en las maniobras. Posiciones distintas tienen Martín, Luciana y Melina respecto de la negativa de su padre a eventualmente confesar y evitar que ellos también paguen las consecuencias judiciales.

Leandro “ha hecho causa común” con Norma Calismonte, la ex esposa de Báez, e incluso vive muy cerca de ella en Río Gallegos, según fuentes judiciales y ex dirigentes kirchneristas. En cambio, Martín se instaló en Buenos Aires. Un sector de la familia tiene dudas sobre la posición de Leandro porque su casa fue la única “no allanada” por la Justicia.

Las diferencias se ven, también, en que tienen distintos abogados y no han desarrollado, en general, una estrategia defensiva en común para el juicio que empieza el 30 de octubre. E incluso, “hubo una pelea por diferencias con la plata”, afirmó una fuente de Comodoro Py.

Leandro es el más patagónico de todos y siempre dice a sus amigos que lo único que quiere en la vida “es una chacra para criar ovejas”. Como era menor de edad cuando ocurrieron varios de los hechos investigados, puede ser el que se lleve una menor pena.

La tensión se agrava porque el empresario K tiene fuertes posibilidades de ser condenado con una pena de prisión efectiva: está acusado por el fiscal Guillermo Marijuan de haber lavado 60 millones de dólares.

El TOF 4, integrado por los jueces Néstor Costabel y Gabriela López Íñiguez, juzgará a Báez y otros 24 procesados, entre ellos sus cuatro hijos, Leonardo Fariña, Federico Elaskar y Fabián Rossi

Todos están procesados por el juez federal Sebastián Casanello por “integrar una banda dedicada a lavar dinero entre 2010 y 2013 agravado por la habitualidad” y embargados en 600 millones de dólares. Este delito tiene una pena mínima de 4 años y 6 meses y una máxima de 13 años y 4 meses. Es decir, que si son condenados por la mínima los hijos podría ir presos y el padre -que tuvo un rol preponderante- continuar en la cárcel de Ezeiza.

Entre los hermanos Báez, el que tiene una situación judicial más grave es Martín porque se demostró con el video de “La Rosadita”, donde se lo ve contando 5 millones de dólares, que también ayudó a transportar el dinero negro.

La urgencia del Tribunal en dar comienzo a este juicio responde, en parte, a las tres personas detenidas: Báez, su contador Daniel Pérez Gadín y su abogado Jorge Chueco. En abril del 2019 cumplirán tres años ya que se prorrogó la prisión preventiva (que es generalmente un máximo de dos años sin condena).

Más allá de lo judicial, una de las versiones que avivó la interna familiar es el supuesto “intento de robo en una estancia de Santa Cruz que pertenece a un conocido de los Báez”, explicó una fuente. Los ladrones “no se llevaron nada pero maltrataron a los que estaban allí porque buscan la supuesta plata enterrada por Báez”.

El rumor acrecentó la desconfianza entre el círculo íntimo de Leandro, ahora integrado por “Agustín Verón, un tal Videla y ‘Salchicha’ Ruybal “, afirmaron las fuentes. Este círculo teme, cada vez más, a los cazafortunas que acechan en Santa Cruz y buscan supuesta plata enterrada de Báez por todos lados.

Mientras tanto, queda menos de un mes para que los Báez intenten, por última vez, presentar una estrategia defensiva en común en el juicio oral.

fuente CLARIN

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