En medio de la polémica pública entre ministros del gobierno de Mauricio Macri por las motivaciones de las constantes protestas de las organizaciones piqueteras , el Senado sancionó ayer una ley que crea un ambicioso programa de urbanización y de regularización de dominio de terrenos en villas y barrios de emergencia de todo el país.

Si bien la iniciativa tuvo un amplio respaldo político, los representantes peronistas de Formosa y de La Pampa se desmarcaron y la rechazaron por considerar que violenta las autonomías provinciales.

En su paso por la Cámara baja, el proyecto había sido aprobado por unanimidad.
La iniciativa fue impulsada por la ministra de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley
-quien defendió su texto cuando se discutió en la Cámara de Diputados-, y redactada en acuerdo con las organizaciones piqueteras.

Se trata de los mismos grupos a los que la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich , acusa de movilizarse y cortar calles contra el Gobierno por motivaciones políticas.
La norma sancionada ayer permitirá a más de 85.000 familias que viven en más de 4000 villas y barrios de emergencias en todo el territorio nacional acceder al título de propiedad de los terrenos que ocupan y que se anotaron en el Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap) antes de que el Poder Ejecutivo enviara el proyecto de ley al Congreso.

El proceso incluye la declaración de interés público y sujeto a expropiación de los predios ocupados por los barrios de emergencia registrados por el censo llevado adelante por la cartera de Stanley, con la finalidad de avanzar en su urbanización.

La ley fue aprobada en el Senado por 56 votos a favor y solo cuatro en contra.
Rechazaron el proyecto los peronistas José Mayans, Teresa González, Norma Durango y Daniel Lovera, por considerar que la norma violenta el federalismo, ya que declara la expropiación de terrenos que son de propiedad provincial y municipal.

El distrito con mayor cantidad de barrios de emergencia registrados es la provincia de Buenos Aires, con más de 1600 predios. En el otro extremo se ubica La Pampa, con tan solo cuatro asentamientos registrados.

Suspensión de desalojos
La norma sancionada abre un proceso por el cual se suspenden los desalojos por dos años, se llevará adelante un relevamiento de los barrios a fin de tasar sus valores, iniciar los juicios de expropiación y establecer un programa para regularizar la posesión de los terrenos por parte de sus actuales ocupantes.

La urbanización de los predios, en tanto, será financiada mediante un fideicomiso.
Este tema también fue motivo de cuestionamientos, como el de Beatriz Mirkin (PJ-Tucumán), quien planteó sus dudas sobre el origen de los fondos que se destinarán para solventar las expropiaciones, que en el proyecto sancionado ayer no identifica.
La iniciativa fue votada como parte de un paquete sin debate, a raíz de una propuesta del jefe del Bloque Justicialista, Miguel Pichetto. Sin embargo, expresaron su desacuerdo con el mecanismo los senadores Esteban Bullrich y Pedro Braillard Poccard, ambos de Pro.

El plan aprobado
Impulsada por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, la ley de regularización dominial de villas declara de utilidad pública y sujetas a expropiación las tierras donde se localizan 4416 asentamientos urbanos precarios. La mayoría de las tierras se ubican en predios privados y el objetivo es entregarles a sus habitantes certificados de vivienda familiar.

La expropiación estará a cargo de la Agencia de Administración de Bienes del Estado, que en junto con Desarrollo Social deberá celebrar acuerdos con las provincias, los municipios y la ciudad de Buenos Aires para transferir los bienes inmuebles

Lista de conjueces
El Senado dio acuerdo a la lista de nueve conjueces de la Corte. Se trata de abogados que oficiarán de subrogantes ante ausencia, recusación o excusación de un integrante del alto tribunal. Integran la nómina Julio César Rivera, Guillermo Lipera, María Angélica Gelli, Verónica Torres, María Rosa Caballero, Diego Botana, Gerardo Conte Grand, Alberto García Lema y Ricardo Gil Lavedra.

fuente LA NACION

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