El presidente Mauricio Macri y el resto del gabinete recibieron, bien temprano, la noticia que esperaban de boca de Rogelio Frigerio , ministro del Interior y principal negociador de la letra chica del presupuesto 2019 con gobernadores y legisladores del PJ .

” Sale el dictamen esta semana y se aprueba la próxima”, dijo el ministro negociador en la reunión de gabinete encabezada por el Presidente en Casa Rosada.

Así lo confirmaron a LA NACION dos miembros del gabinete nacional, para quienes las idas y venidas de los gobernadores peronistas y los nuevos reclamos de fondos que aparecieron en las últimas horas no son más que una táctica para arrancar más concesiones sin poner en riesgo el objetivo de máxima: lograr la aprobación en el Senado de la “única ley” que le importa al Poder Ejecutivo de aquí a fines de año.

“Los números están, pero hay mucho en juego. Van a estirar hasta último momento”, afirmó a LA NACION un miembro del gabinete cercano al Presidente.

En la Casa Rosada no desconocen los tironeos que viene soportando el jefe de los senadores peronistas, Miguel Ángel Pichetto , como ocurrió la semana pasada cuando varios gobernadores del PJ alejados del Gobierno propusieron la restitución del fondo sojero. “Fue un reclamo minoritario de uno o dos gobernadores y la bancada kirchnerista.

Es una discusión terminada para nosotros. Y forma parte del acuerdo por el presupuesto, el consenso fiscal firmado por 19 gobernadores y las compensaciones a las provincias”, relativizó en declaraciones radiales el secretario del Interior, Sebastián García de Luca, que también hace muchas llamadas y trajina por los despachos en busca de apoyo al plan oficial.

El Gobierno confía en que el número de senadores que se sentarán en sus bancas para apoyar la ley será finalmente de “entre 40 y 45”, según coincidieron cerca del ministro del

Interior.

Y fueron por más: además del presupuesto, el denominado consenso fiscal acordado con los gobernadores también sería ley el miércoles 14, mientras que los cambios en Bienes Personales y el impuesto a las ganancias saldrían con modificaciones y volverían a tratarse en la Cámara de Diputados.

Para asegurarse de que todo marche bien, Frigerio recibió ayer a los gobernadores peronistas Domingo Peppo (Chaco) y Rosana Bertone (Tierra del Fuego) antes de encontrarse cara a cara con Pichetto.

“Es lógico que lo tironeen, porque hicimos pública la compensación a (María Eugenia) Vidal”, se quejó por lo bajo un referente de Cambiemos, en referencia a la difusión de la reunión del jueves pasado en la que Peña prometió a la gobernadora compensar “con fondos para obras” viales e hídricas los $19.000 que reclama que se agreguen a los $65.000 millones que le corresponden por el Fondo del Conurbano en 2019. Los gobernadores opositores, que pidieron que el esfuerzo fiscal recaiga sobre Vidal y otras provincias con mayor poder recaudatorio, como la ciudad de Buenos Aires, no reaccionaron de manera positiva ante estas concesiones.

El regreso de Monzó

Entre el gabinete matinal y sus encuentros con mandatarios y senadores, Frigerio discutió los avances en la negociación con la “mesa política” que integra junto a la gobernadora Vidal; el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta; Frigerio, y Emilio Monzó, el presidente de la Cámara de Diputados.

La reunión marcó, de ese modo, el retorno de Monzó a Balcarce 50 luego de su entredicho con el jefe de Gabinete en torno al frustrado aumento retroactivo de las tarifas de gas. “Hubo paz, no amor”, graficó un dirigente cercano a Monzó para describir el presente de la oscilante relación política entre el bonaerense y el jefe de Gabinete.

Más allá del optimismo en torno al acuerdo por el presupuesto, pocos creen que las coincidencias con el PJ se extiendan más allá del presupuesto. “No lo veo, para mí está más lejos que antes”, se resignó uno de los habituales interlocutores del Gobierno con el peronismo.

“Vienen las elecciones, ya pasó el momento”, ahondó el funcionario, más allá de los esfuerzos del ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, por encontrar acuerdos con empresarios y sindicalistas para controlar la espiral inflacionaria

fuente LA NACION

Comments

comments