Ninguna de las partes quedará, al decir de uno de los negociadores del oficialismo, “del todo contenta” con el acuerdo alcanzado.

Sea como fuere, y según coincidieron distintas fuentes del Gobierno ante LA NACION, el presidente Mauricio Macri firmará finalmente hoy el decreto que establece el pago en dos tramos de una compensación de $5000 para los trabajadores del sector privado, que había sido reclamada por la CGT y acordada hace una semana con la Casa Rosada con las principales cámaras empresarias. Desde Balcarce 50 aseguraron que hoy también se acordará una compensación “similar o un poco mayor” a ese monto para los 210.000 empleados estatales nacionales, que negocian el vicejefe de Gabinete, Andrés Ibarra, y el titular de UPCN, Andrés Rodríguez.

Según el primer artículo del último borrador al que accedió este diario, el DNU consensuado por el ministro de Producción Dante Sica con empresarios y sindicalistas establece “una asignación no remunerativa” para todos los empleados “en relación de dependencia”, a pagarse en diciembre y febrero.

De todos modos, las advertencias de la Unión Industrial Argentina (UIA) y la CAME, que agrupa a las pymes, se verán reflejadas en la “flexibilidad” del texto en lo que hace a “plazos y montos”.

En el artículo 3, por ejemplo, se deja abierta la puerta para que el pago se efectivice en más de dos cuotas, y en el siguiente faculta a empresas y gremios para que se compute este monto “a cuenta” de las revisiones y los aumentos acordados en la negociación paritaria de este año. Se tiene en cuenta, a modo de atenuante, la situación de “sectores que se encuentren especialmente en crisis o declinación productiva”. El decreto no incluye a los trabajadores rurales y tampoco a los estatales, pero en este último caso fuentes del Gobierno daban por hecho que hoy mismo a mediodía se anunciará el incremento. El borrador no excluye del bono a los jerárquicos.

Éxito político

En la Casa Rosada se mostraban conformes ante la inminencia del anuncio, que podría ir acompañado por una foto de Sica con representantes de la UIA y la CGT.

“Las idas y vueltas no fueron buenas, pero no deja de ser un éxito haber podido acordar y de paso evitar un paro contra el Gobierno”, afirmaban cerca de un ministro importante. Junto a Sica, aunque en un segundo plano, estuvo Jorge Triaca, el secretario de Trabajo que ya “consensuó” con Macri y el ministro de Producción su próxima salida del cargo, aunque será luego de la próxima cumbre del G-20, a fin de mes. “Dante tiene derecho a elegir su gente y que no haya dos cabezas que negocien”, justificaban cerca del secretario de Trabajo, y negaban que su próximo destino sea la embajada en el Vaticano.

En Balcarce 50 agregaban que en este contexto económico sin logros evidentes para mostrar, Sica se anotó un “punto” dos meses después de haber acumulado poder con la absorción de las carteras de Trabajo y Agro hacia su ministerio.

La UIA había planteado sus dudas sobre la redacción final del decreto, sobre todo en lo que hace a la “obligatoriedad” del pago, algo que finalmente no se producirá. “Entendemos que si (el decreto) no se redacta convenientemente pueden cobrarla también quienes adhirieron a (aumentos vía) cláusula gatillo”, afirmó ayer en declaraciones radiales el vicepresidente de la UIA, Daniel Funes de Rioja. “Es lógico que haya quejas, pero tampoco es que todos los industriales se quejan. Muchos de ellos necesitan que haya plata en los bolsillos de la gente para que se reactive el consumo”, afirmó a LA NACION uno de los negociadores del Gobierno.

Tal como se acordó en la reunión tripartita de la semana pasada, el decreto también establece un mecanismo de revisión previa de despidos injustificados. Los empleadores estarán obligados, de ese modo, a “comunicar la decisión” de despedir personal al Ministerio de Producción y Trabajo con una anticipación “no menor a diez días”, y el ministerio reunirá a las partes para explorar alternativas.

Este artículo no conformó del todo a los industriales. “Nadie despide porque sí, hay una contracción del 11%, los comportamientos (de las empresas) en materia de despido han sido muy moderados”, dijo Funes de Rioja ayer.

Para la CGT, el acuerdo servirá también para desactivar un paro en el que no creían, impulsado por los sectores más combativos, alineados en su mayoría con el kirchnerismo y partidos de izquierda.

fuente LA NACION

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