Martín Lanatta enfrenta el cuarto juicio en su contra. Y aunque en el primero fue condenado a perpetua y le espera un quinto, está de buen ánimo. Hace gimnasia todos los días, mira películas y series de acción -la última fue Fargo– y comparte largas charlas con sus compañeros de pabellón en el Complejo Penitenciario Federal de Ezeiza Número 1.

“Estoy bien, lo importante es que hasta ahora quedó probado lo que siempre dije: que más allá de haber sido un tirador experto e instructor en materia, nunca tiré a matar”, le dijo ayer Lanatta a Infobae.

El martes, Lanatta fue condenado a 10 años de prisión por el Tribunal Oral Federal de Santa Fe (TOF): su hermano Christian y Víctor Schillaci recibieron una pena de 8 años por haber baleado a efectivos de Gendarmería en Santa Fe en medio de la triple fuga ocurrida el 27 de diciembre de 2015 de la cárcel de General Alvear.

El juicio oral y público por el cual serán juzgados Cristian y Martín Lanatta y Victor Schillaci (Gentileza El Litoral)

El juicio oral y público por el cual serán juzgados Cristian y Martín Lanatta y Victor Schillaci (Gentileza El Litoral)

Los tres siguieron el proceso por teleconferencia desde el penal de Ezeiza. Ayer se suspendió la primera audiencia del tercer y penúltimo juicio en contra de los Lanatta y Schillaci. Esta vez por tres hechos de privación ilegal de la libertad agravada y robo calificado por ser cometido en banda y en poblado y con la utilización de arma de fuego.

“Nunca quisimos lastimar a nadie, sólo defendimos nuestra vida. Quedó claro que nos dejaron fugar y desde ahí nos quisieron emboscar. Por eso huimos desesperadamente”, dijo Lanatta a Infobae.

Durante dos semanas, los tres estuvieron a la deriva, pero armados. Desde Buenos Aires y hasta Santa Fe, robaron autos, camionetas, tomaron rehenes y se tirotearon con gendarmes y policías.

Los detuvieron el 11 de enero de 2016, después de una cacería de la que participaron mil policías. Llegaron sedientos y lastimados. Juraron que la fuga fue armada por las autoridades penitenciarias a partir de una orden política. Y que ellos escaparon para mantenerse con vida porque había un plan para eliminarlos.

El juicio oral y público por el cual serán juzgados Cristian y Martín Lanatta y Victor Schillaci (Gentileza El Litoral)

El juicio oral y público por el cual serán juzgados Cristian y Martín Lanatta y Victor Schillaci (Gentileza El Litoral)

En la última condena su situación se vio aliviada. Lanatta había sido imputado por tentativa de homicidio contra el comandante de Gendarmería José María Valdez, pero cambiaron la calificación a lesiones graves. “Le disparé con el fusil en el brazo para que se le cayera el arma, no tiré a matar”, dijo Lanatta.

En menos de dos meses, los tres recibieron dos condenas. El lunes 1 de octubre, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 de La Plata, a cargo del juez Juan José Ruiz, condenó a los Lanatta y Schillaci a 7 años y 6 meses de prisión por la fuga de General Alvear.

“El plan era matarnos, era fugarnos o morir asesinados. Nuestro testimonio fue contundente”, aseguró Lanatta a Infobae.

La primera condena que recibieron fue el 21 de diciembre de 2012, cuando recibieron la pena perpetua por los crímenes mafiosos de Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina, tres empresarios acusados de traficar efedrina que aparecieron muertos en una zanja de General Rodríguez el 13 de agosto de 2008.

Martín Lanatta

Martín Lanatta

El objetivo de Lanatta es que esa condena se caiga. “Nosotros no fuimos. Una vez que se sepa la verdad, ese juicio debería ser anulado. Y todas las otras causas deberían caerse o deberían bajarnos las penas, porque a nosotros nos hicieron escapar. Y encima estábamos detenidos por tres crímenes que no cometimos”.

El quinto juicio que deberán afrontar los tres condenados será por herir, el 31 de diciembre de 2015 en Ranchos, a los policías bonaerenses Lucrecia Yudati y Fernando Pengsawath, quienes llegaron a estar en grave estado. En ese juicio estarán ante un jurado popular.

“Tengo un sueño recurrente: se me aparece la cara de Lanatta, esa cara filosa y esos ojos negros que no puedo olvidar”, dijo Pengsawath. Lanatta, en cambio, jura que no recuerda ninguna de las dos caras de los policías.

Sólo dice que recuerda que, por aquellos días, si algo lo sobresaltaba o no cabía en la forma del paisaje que él concebía, reaccionaba a tiro limpio. Entre sus armas contaba con un fusil HKmp5, un AK47 5,56, una Colt M4, un FAL 7.62, dos ametralladoras FMK3, una 9MM, dos pistolas Glock y una Franchi Spas 15. “En la fuga, nunca tiré a matar”, dijo Lanatta. Hasta ahora, los jueces que lo juzgaron le creyeron.

 

 

fuente INFOBAE

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