Marcos Peña volverá esta tarde al Congreso a dar explicaciones sobre el estado de la gestión cinco meses después de su última visita, en el inicio de la campaña electoral y en medio de la crisis del programa económico implementado por el Gobierno nacional.

La cita, la primera del 2019 y una de las pocas por el impacto de la campaña en la actividad parlamentaria, está pautada para las 3 de la tarde en el Senado. La Jefatura de Gabinete ya había enviado el lunes el informe mensual, el 117, que tuvo 837 preguntas de 25 legisladores, un número bastante más alto que el promedio habitual.

La última visita del jefe de ministros había sido en los primeros días de octubre del año pasado, a Diputados. A diferencia de sus anteriores presentaciones, su exposición casi no tuvo menciones al programa económico, que ya empezaba a mostrar su peor faceta. No hubo respuestas a las críticas del bloque K. En agosto, en su anterior paso por la Cámara baja, que suele ser mucho más hostil que el Senado, sí se había trenzado en una discusión con el diputado Rodolfo Tailhade, a quien chicaneó horas después de las primeras medidas de prueba pedidas por el juez Claudio Bonadio en el marco de la causa de los cuadernos del chofer Oscar Centeno.

La vuelta de Peña al Congreso coincide además con los primeros pasos de la carrera electoral, en la que el funcionario volverá a tener un rol clave como jefe de campaña. En septiembre del año pasado, se había visto obligado a bajar el perfil por la crisis cambiaria y las crecientes tensiones internas que lo tuvieron en el centro de las críticas.

Federico Pinedo y Miguel Ángel Pichetto (Prensa Senado)

Federico Pinedo y Miguel Ángel Pichetto (Prensa Senado)

En paralelo a la visita del jefe de ministros, el funcionario más influyente de la administración de Cambiemos, en el Senado seguían por estas horas las negociaciones en torno al proyecto de ley de financiamiento de los partidos políticos, que la semana pasada había vuelto a fracasar en el recinto. El Gobierno confiaba el miércoles pasado en obtener la media sanción, pero las discusiones se empantanaron. Anoche, el tratamiento de la iniciativa volvió a posponerse por al menos una semana.

Ayer, en la reunión de la comisión de Asuntos Constitucionales, el oficialismo y el PJ volvieron a debatir los cambios en el texto que habían empezado a acordar en las últimas semanas y que entre otras modificaciones a la ley 26.215 introduce la bancarización total de los aportes y la vuelta de los aportes empresarios en campaña, prohibidos en el 2009.

Sin embargo, las negociaciones se trabaron, en buena medida, por un artículo vinculado a las inversiones en publicidad digital, un pedido del PJ que no cayó bien en el Gobierno.

«Del total de la inversión en publicidad en plataformas digitales y redes sociales, al menos un 35% deberá destinarse a sitios periodísticos digitales de producción nacional y al menos otro 25% a sitios periodísticos digitales de producción provincial, siguiendo un criterio similar al de la coparticipación federal», resaltaba el artículo en cuestión en uno de los textos de la iniciativa que hasta este martes todavía se discutía en la Cámara alta.

Anoche, fuentes parlamentarias daban cuenta de que persistían las conversaciones en torno a ese artículo resistido por la Casa Rosada, que suele privilegiar la inversión en plataformas como Facebook o Google. Pero nadie se arriesgaba a aventurar un pronóstico: desde que el Gobierno envió el proyecto al Congreso, a mediados de julio del 2018, éste naufragó una y otra vez. Primero por diferencias internas, en especial del bloque de la Coalición Cívica de Elisa Carrió. En los últimos meses, por resistencia de la oposición.

Para colmo, a última hora de este martes había aparecido un nuevo eje de debate, impulsado por el senador Guillermo Pereyra, que propuso, según las fuentes, que los sindicatos también estén habilitados para aportar a las campañas electorales. 

 

fuente INFOBAE

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