La diferencia de rendimiento entre los bonos argentinos que vencen antes de las elecciones presidenciales y aquellos que lo hacen después, en particular en 2020, está en su máximo nivel. El salto es tan grande que la conclusión es casi obvia: los inversores dudan sobre la voluntad o la capacidad de pago de la deuda por parte de la Argentina a partir del cambio de gobierno.

En la licitación que efectuó el último martes, el Tesoro pagó una tasa del 4,5% para colocar Letes que vencen el 25 de octubre, o sea un par de días antes de las elecciones. El ministerio de Hacienda renovó USD 600 millones a ese rendimiento y además colocó títulos en pesos.

Nicolás Dujovne, ministro de Hacienda (Matias Baglietto)

Nicolás Dujovne, ministro de Hacienda (Matias Baglietto)

Sin embargo, un título como el Bonar 2020, que vence en octubre del año siguiente, ya rinde 14,3% anual en dólares. En el medio tiene pagos semestrales de interés. Este bono cotizaba a cerca de USD  100 a principios de año, pero cayó a USD 95,5 a pesar de que falta muy poco para su repago.

Durante la segunda mitad de 2018, la diferencia entre los vencimientos de 2019 y 2020 se ubicaba aproximadamente en el doble: 4% versus 8 por ciento. Ahora ya representa un rendimiento que es más del triple.

Otros bonos emblemáticos en dólares también presentan rendimientos que ya superaron el 14%, como es el caso del Bonar 24. El castigo sobre este título es curioso, considerando que ya este año empieza a devolver capital, a razón de un quinto por año. Esto significa que la duración promedio del título es mucho menor. No obstante, los inversores igual lo castigan duramente.

El reflejo de esta debilidad es un riesgo país que vuelve a rozar los 800 puntos básicos.Y claramente con estos rendimientos resulta imposible salir a colocar deuda, ya sea a nivel soberano, como también provincial o bonos corporativos.

 Un título como el Bonar 2020, que vence en octubre del año siguiente, ya rinde 14,3% anual en dólares

La debilidad de la deuda coincide además con la disparada del dólar, que esta semana llegó a rozar los $45 en el mercado minorista. ¿La venta de bonos produce la suba del tipo de cambio? En parte se puede dar este fenómeno, pero no es una explicación completa. Pero sí es cierto que el desarme de carteras de activos locales presiona sobre el tipo de cambio, ante inversores que deciden llevarse los dólares fuera del mercado local.

Claro que al mismo tiempo la devaluación produce más incertidumbre y eso gatilla la venta de títulos por parte de inversores locales y externos. La lectura es que un dólar semi descontrolado hará más difícil la gobernabilidad. Y también aumenta más dudas respecto a quién ganará las elecciones de octubre. Ante ese panorama, el comportamiento lógico es salir a vender activos argentinos o comprar dólares.

 Nunca como ahora la brecha fue tan grande entre un bono que vence en 2019 y otro que lo hace en 2020. En el medio hay puro riesgo electoral, incertidumbre y dudas sobre la capacidad y voluntad de pago de la deuda

La expectativa está puesta ahora en la mayor liquidación de divisas de los cerealeros y la venta de dólares por parte del Tesoro, con parte de lo que prestará el FMI en breve. Si ayuda a equilibrar el mercado cambiario o incluso baja la cotización de la divisa, es posible que se produzca un rally al menos temporal tanto en acciones como en bonos. El Gobierno apunta a un alivio para el segundo trimestre en las variables financieras, que también lo ayudaría a llegar mejor parado a las PASO en agosto y luego a las elecciones generales en octubre.

 

fuente INFOBAE

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