Tal como un cambalache Cristina Fernandez de Kirchner copa todo pensamiento como un cáncer social que se niega a retirarse, hizo demasiado bien las cosas con sus cómplices que siempre ella nunca supo que pasaba a su alrededor cuando la corrupción era el pan de cada día.
Mentiras día tras día con números dibujados por manos siniestras manchadas de hambre y de verdad; hoy nos dice que sinceramente ella siempre amó y siempre quiso el bien para todos cuando el odio fue sembrado como en una guerra silenciosa donde nos separaron y hoy nos matamos por un Macri o por una Cristina, donde el lugar de los neutrales no existe, donde los docentes eran vagos, donde la enfermedad de diabetes era de gente rica, donde los muertos de once merecían su baile mientras el luto era en sus corazones.

Cada vez que se descubría algo la esperanza crecía pero ella nunca permitiría que su imagen enferma hecha a su semejanza fuera fuente de críticas armó perejiles que hoy pagan por ella condenas a método de ofrenda.
Abuso psicológico, abuso al peronista, mandó a suturarse el orto a los peronistas pero de la mano del múltiple asesino del medio ambiente que es José Luis Gioja entró nuevamente mostrando sonrisas y haciendo a cara descubierta lo que mejor sabe hacer que es la NO democracia: impidió fotos en su presentación y en la fiesta privada de su libro vergonzoso solo algunos pudieron entrar, demostrando una vez más que no permite palabra aparte de la suya y que tiene tan sucio el rabo que no quiere que alguien pueda decírselo.

Esa es Cristina, patotera, golpeadora, asesina de sueños, ladrona, soberbia, pisoteando los derechos y añado lo peor e irrecuperable, ella tuvo el poder de generar dependientes mentales para que sigan adorando un barro pulido que está armado de cloacas infra peronistas.

Written by:

               Natalia Vargas

 

Comments

comments