Las finanzas públicas y monetarias no son sencillas de analizar porque están expuestas a tecnicismos que no todos los políticos, e incluso algunos economistas, tienen muy en claro, y por eso es habitual que las cuentas no les cierren como pueden estimar sin bases sólidas.

Ese parece ser el caso del precandidato a presidente de la Nación por el  Frente de Todos, Alberto Fernández, cuando en una entrevista televisiva dijo: «Vamos a dejar de pagar los intereses de Leliq que paga la Argentina todos los días. Me hicieron un gran problema porque dije que quería los jubilados no paguen más medicamentos, que el Estado los subsidie. Me dijeron que eso era una barbaridad que cuesta como $19.000 millones: 10 días de interés de Leliq. Diez días a cambio de la tranquilidad de todo el año de los jubilados, por favor. Es una indecencia, una gran inmoralidad». Y agregó: «Por eso el 10 de diciembre voy a aumentar 20% las jubilaciones».

Sin embargo, $19.000 millones no alcanzan para pagar más que un ajuste de una vez del 14% al conjunto de las Prestaciones de la Seguridad Social, porque además de las jubilaciones y pensiones la mayor parte de los planes asistenciales, como la Asignación Universal por Hijo y otras que reciben las familias están atadas a la movilidad jubilatoria, es decir reciben en la misma fecha los ajustes que actualmente son trimestrales.

Pero además, Alberto Fernández omitió considerar en su propuesta otras diversas restricciones para honrar su compromiso con los jubilados en los meses posteriores al ajuste:

1. Los restantes 11 meses y el aguinaldo: los $19.000 millones que estimó Fernández de propuesta de aumento a los jubilados representan unos $247.000 millones al año, a las tasas actuales, le faltarán $228.000 millones para el resto del ejercicio fiscal, o al menos gran parte, porque la base, la cantidad de Leliq en circulación, tenderá a disminuir aceleradamente, y con ello ya no le alcanzarán 10 días de renta de esos títulos de corto plazo para poder pagar los siguientes $19.000 millones por mes;

 Los $19.000 millones que estimó Fernández de aumento a los jubilados representan unos $247.000 millones al año, a las tasas actuales, le faltarán $228.000 millones para el resto del ejercicio fiscal

2. Efecto de la quita de 10 días renta actual de las Leliq: el recorte a casi la mitad de los intereses que hoy reciben los bancos que invierten sus excesos de liquidez en el instrumento de regulación monetaria determinará o una drástica suba de las tasas de interés de referencia de política de mercado para compensarla, con el consecuente efecto sobre la recesión y expectativas de incapacidad de pago del Banco Central; o también una singular disminución de las tasas que ofrecerán a los ahorristas para alinearlos a la menor tasa efectiva que recibirán del Central, y a partir de ahí acelerada cancelación de las Letras de Liquidez, porque 10 días de intereses sobre un promedio de 21 día hábiles, representan casi la mitad de la renta mensual, En ese caso el resultado será menor renta mensual que podrá transferir la autoridad monetaria al Tesoro para que pueda pagar las mayores jubilaciones;

3. Autonomía del Banco Central: salvo que vuelva a cambiar el objetivo de la autoridad monetaria de no financiar más al Tesoro, no podrá, como supone Alberto Fernández, transferirle el equivalente a 10 días de la renta de Leliq, porque no significan «ganancias finales» de la entidad, porque dependen también de otras variables, como las diferencias de cambio y el resultado de las operaciones de futuro; principalmente;

 Diez días de la renta de Leliq, porque no significan “ganancias” de la entidad, las cuales dependen también de otras variables, como las diferencias de cambio y el resultado de las operaciones de futuro

4. Licuación del poder de compra de las jubilaciones: tampoco parece haber contemplado el precandidato a presidente de la nación que el desaliento a la emisión de Leliq, a través de la quita compulsiva de casi la mitad de la renta mensual a los bancos, derivará en una transferencia inmediata de liquidez a los ahorristas, si optan por bajar proporcionalmente los tipos de interés, que se trasladará a la compra de dólares, o de bienes de una vez, con el consecuente efecto inmediato de aceleración de la inflación y pérdida de poder adquisitivo del haber mensual.

Salvo que el objetivo sea impulsar una mega devaluación, porque considera que en los últimos meses se debilitó la competitividad de la industria y de las economías regionales; pero en ese caso no podrá honrar otro compromiso asumido por el ex Jefe de Gabinete de Néstor Kirchner aumentar los salarios reales. Hay amplia literatura que explica la relación inversa entre salario real y devaluación del peso.

Además, los $19.000 millones estimado de quita de desvío inicial de intereses pactados entre el Banco Central y las entidades financieras en las subastas diarias representa una estimación que puede subir o bajar, habida cuenta de que desde el inicio de julio el monto en circulación de las Leliq osciló entre un mínimo de 1,1 billones de pesos al inicio del mes hasta un máximo de poco más de 1,22 billones ayer, aunque con notables subibajas, mientras que la tasa con las que se las remuneró se movió entre un tope de 62,7% anual a 7 días y un piso de 58,7%, y ayer se aproximó al 60% anual, con perspectiva de volver a superar ese rango.

Por tanto, como bien dijo en el reportaje televisivo Alberto Fernández, sería «una indecencia, una gran inmoralidad», proponer pagar un aumento de las jubilaciones y partidas atadas a la movilidad jubilatoria, sin haber hecho previamente un cálculo realista del costo y de la forma de honrarlo.

 Bien dijo en el reportaje televisivo Alberto Fernández, sería “una indecencia, una gran inmoralidad”, proponer pagar un aumento de las jubilaciones y partidas atadas a la movilidad jubilatoria, sin haber hecho previamente un cálculo realista del costo y de la forma de honrarlo

fuente INFOBAE

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