Alberto Fernández ya se siente mucho más que una «persona común» con aspiraciones presidenciales. El maratónico encuentro que lo tuvo como protagonista el miércoles con los máximos representantes de la CGT y de la UIA en Tucumán mostró al candidato de Frente de Todos actuando casi como presidente electo, aunque todavía falte más de un mes para las elecciones. De desplegar toda la «liturgia peronista» se ocupó el anfitrión, el gobernador tucumano Juan Manzur, organizador además de un agasajo para mil personas, la mayoría referentes peronistas y empresarios del NOA.

En una jornada cargada de muchos gestos y escasas certezas, Fernández comprometió a sindicatos y empresarios a encolumnarse detrás del Pacto Social. Claro que evitó dar pistas concretas sobre su contenido.  Sí quedó claro que quiere aprovechar el poder de esos primeros meses de gestión para empezar a desplegar las medidas que pretende para su Gobierno, en caso de resultar electo presidente.

Empresarios y sindicalistas suponen que el Pacto Social buscará un acuerdo para limitar el aumento de los precios, algo parecido a un congelamiento aunque sin llegar a ese extremo. Pero también un compromiso para que no se disparen los reclamos salariales inmediatamente después de las elecciones. La inflación que deja el 2019, que superaría el 50%, dejará por segundo año consecutivo a los salarios fuertemente retrasados en relación a la evolución de los precios. ¿Habrá también algún compromiso para evitar despidos en ese plazo? Nadie lo sabe, pero es una posibilidad cierta.

 Empresarios y sindicalistas suponen que el Pacto Social buscará un acuerdo para limitar el aumento de los precios, algo parecido a un congelamiento aunque sin llegar a ese extremo

Miguel Acevedo, titular de la UIA, tuvo dos días intensivos con Alberto Fernández, a quien no conocía o por lo menos con quien nunca había charlado personalmente. Quien ofició de nexo entre ambos fue Santiago Cafiero, nieto del mítico Antonio pero además lider del Grupo Callao, que viene reuniéndose hace más de un año con el ahora candidato presidencial para idear políticas públicas.

Miguel Acevedo, titular de la UIA

Miguel Acevedo, titular de la UIA

En este primer encuentro a solas del martes en las oficinas de México y Balcarce y luego públicamente el míercoles en Tucumán, Alberto Fernández se mostró favorable a desarrollar una política con claro sesgo industrialista y que promueva las exportaciones. Exactamente lo contrario a lo sucedido estos años, con una industria que fue perdiendo peso y que además generó un fuerte desequilibrio en la balanza comercial. Los industriales ya hace años que importan mucho, pero exportan muy poco. Mauricio Macri, en cambio, buscó alejarse del modelo industrial y se volcó mucho más a otros sectores, como el campo, los bancos y las empresas de alto contenido tecnológico (como Mercado Libre o Globant).

El propio Pacto Social es también un gesto de Fernández que busca diferenciar lo que será su gestión respecto a la de los últimos cuatro años. Se supone que llegado el momento participarán en dicho acuerdo todos los sectores, incluyendo los servicios, el campo y por qué no también la industria financiera. Macri, en cambio, siempre rechazó la idea de compromisos explícitos por parte de distintos sectores de la producción o el empleo.

Héctor Daer

Héctor Daer

Aunque Acevedo y Héctor Daer, uno de los máximos referentes de la CGT, se pasaron todo el día en Tucumán, en ningún momento mantuvieron reuniones a solas con Fernández. Participaron, eso sí, de una conferencia de prensa conjunta con el cartel de Frente de Todos detrás. Fue lo más parecido a un acto de campaña, en el que las siete preguntas se dirigieron al candidato presidencial.

Hubo más gestos que otra cosa. El candidato de Frente de Todos se mostró amigable y conciliador. Pero prefirió seguir jugando al misterio sobre lo que piensa hacer si es electo presidente y se cuidó de no adelantar quiénes lo acompañarán en la gestión económica.

 Posiblemente Fernández tenga que encarar todas esas asignaturas juntas. Sabe qué no gozará de una “luna de miel” como le toca a casi todos los presidentes que arrancan su gestión. Por eso precisa del “Pacto”, aprovechar ese envión inicial y encauzar su gobierno

Por ahora siguen siendo más las incógnitas que las certezas. Fernández tratará de aprovechar el envión que obtendría el 27 de octubre para encolumnar a empresarios y sindicalistas y ganar tiempo, en un contexto económico, financiero y social muy adverso. Lo que sigue siendo un gran signo de interrogación es para qué piensa utilizar el tiempo. ¿Encarará las reformas pendientes? ¿Hará el ajuste para enviarle una señal a los inversores? ¿Tomará medidas concretas para bajar la inflación? ¿Trabajará a fondo en la reestructuración de la deuda?

Posiblemente tenga que encarar todas esas asignaturas juntas. Sabe qué no gozará de una «luna de miel» como le toca a casi todos los presidentes que arrancan su gestión. Por eso precisa del «Pacto», aprovechar ese envión inicial y encauzar su gobierno, con una lógica diferente a la que desplegó Macri en estos años: empezará por adentro para recién después concentrarse en los apoyos internacionales y la seducción de los inversores. Una tarea ardua y que podría llevarle mucho tiempo, tal como se ocupó de enfatizar en su último informe el JP Morgan, al recomendarle a sus clientes que se mantengan afuera de cualquier inversión financiera en la Argentina.

 

 

fuente INFOK

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