Con fuertes definiciones y en un escenario cargado de simbolismo político, como es la sede de la CGT, el dirigente social Juan Grabois presentó ayer el libro La irrupción de los movimientos populares, escrito junto al obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Gustavo Carrara, y prologado por el papa Francisco.

Como si todo eso fuera poco, el dirigente de la Confederación de Trabajadores para la Economía Popular (CTEP) no se ahorró nada al tomar el micrófono: «Dejen de joder con que el problema son los planes: hay 500.000 miserables salarios sociales en la Argentina de muy poca plata». Indignado, fue por más: «¡Basta con el asunto de que el problema es la capacitación! Y te obligan a ir a un curso de macramé… Ni siquiera de robótica», dijo sobre las capacitaciones que Desarrollo Social plantea a los cooperativistas.

El acto se hizo en el Salón Felipe Vallese de Azopardo 826. La tapa del libro de la Pontificia Comisión para América Latina describe a los movimientos sociales como la «Rerum Novarum de nuestro tiempo».

El acto comenzó con un mensaje por video de Guzmán Carriquiry Lecour, un abogado uruguayo líder de los movimientos estudiantiles católicos juveniles y universitarios que ocupó un puesto clave en el Pontificio Consejo para los Laicos en el Vaticano. Fue también uno de los editores del libro.

En el panel, junto a Grabois y Carrara -uno de los obispos más cercanos al Papa y con fuerte actuación en las villas de emergencia-, se sentaron el secretario general de la CTEP, Esteban «Gringo» Castro; Alberto Molina; Sergio Sánchez; Jacqueline Flores, y Mónica Crespo. El tema de conferencia fue «La experiencia del diálogo con Francisco en los encuentros mundiales de movimientos populares», lo cual permitió comprobar de cerca la cercanía de Grabois y el resto de los dirigentes con el papa Francisco.

«Yo quiero decir claro esto: el problema no son lo que llaman equivocadamente planes. Dejen de joder con que el problema son los planes: hay 500.000 miserables salarios sociales en la Argentina de muy poca plata», dijo Grabois entre aplausos de unos 400 presentes.

«Si el problema de la Argentina es que hay eso, bueno, estamos mirando otra película», agregó. «No se obsesionen por ver cómo reconvierten esos planes en un trabajador de Uber o de McDonald’s o de Rappi. No es mucho mejor trabajar en McDonald’s que en una casa comunitaria donde se sacan los pibes de la adicción», dijo Grabois.

Una mujer del público exclamó: «Nos obligan a hacer un curso de empleabilidad». Y Grabois respondió: «Son unos vivos bárbaros: cursos de empleabilidad y no hay trabajo; de finalización educativa y no hay vacantes».

Consultado por LA NACION, Grabois aclaró luego que no está en contra de la capacitación, «todo lo contrario», y que está «trabajando con Mariano Naradowski un montón de programas educativos y tecnológicos». Pero señaló: «El tema es que nos mienten. Mandan a gente a terminar la escuela en escuelas sin vacantes o a cursos malísimos de macramé».

En otro pasaje de su discurso, Grabois mandó un mensaje a toda la clase política, incluido el candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández. «Los movimientos populares no surgimos para contener, ese rol que nos quieren asignar de repartidores de comida», dijo. Y señaló: «Surgimos para transformar la realidad, para desarrollar la economía popular, la soberanía alimentaria, la integración urbana y para terminar con la miseria».

Y advirtió: «No vamos a ser los administradores de la emergencia alimentaria para siempre: vamos a hacerlo mientras esté la emergencia porque estamos ahí, pero no es el rol que vamos a aceptar que se nos asigne constantemente desde el poder».

 

 

fuente LA NACION

Comments

comments