José Luis Gioja siempre contó con el habilitante de ser un personaje señalado por risueño, campesino por sus formas pero hábil para despachararse a cualquier enemigo que se interpusiera con lo que quería, medios, tierras, opinión, personas, vidas y agua.
José Luis Gioja es el agujero negro humano retorcido entre las almas de los sanjuaninos que sigue persistiendo en quedarse en lugares para perpetuar su sombría forma de hacer política, esa del clientelismo, de los colectivos arrastrando gente como si de ganado con dedos en V se tratara, imbécil forma de suturarnos el futuro como alguna vez Cristina le suturó el trasero por que a ella simplemente se le antojó, porque si de caprichos hablamos hay escalas y Gioja está entre los más altos.

Se muestra entre los pobres que generó, entre los que nunca va a ver y se acuerda en elecciones, toma del mate cianurado cuando el rap sonaba entre sus radios hablando de manantiales y solo recordamos la persecución y el silencio que la muerte te da….cianuro, contaminación, proyecto x, subas de luz cada seis meses, excusas, reclamos, oídos sordos pero del flaco nadie se olvida y nadie se mete.
Porque los colectivos, la memoria, los medios, la vida y la provincia le pertenecen tanto que se dice humilde y solo es un mentiroso.
En el acto espontaneo de Alberto Fernández donde milagrosamente habían 20 colectivos transportando personas a su alabanza enfrentaron el viento y el circo, y José Luis ya no era afable, ya no era amoroso y ya no era humilde, era lo que es, un demonio calculado a nuestra semejanza de lo que merecemos. Tenía a su alrededor seis gorilas como los mendocinos a los cuales él otorgó ese crédito, rodeándolo, no sea que se mezcle con la gente, no vaya a ser que alguien pueda siquiera respirar su aire.

Y la humildad?, se la dejó para la campaña, él era el que mandaba, él tenía el poder, él era el amo de San Juan en un aquelarre obsceno de sus maneras, compra y venta de cuerpos votantes.
La estupidez a veces hace sus partes buenas, una selfie mostró esta realidad, Gioja rodeado y un colega apartado…ese es la provincia de José Luis el flaco de San Juan.

Editorial por Natalia Vargas

Comments

comments