«Sin entrar en el fondo, lo importante son las formas», dijo el presidente Mauricio Macri a sus ministros, antes de anunciarles que revocará la actualización del protocolo para casos de interrupción legal del embarazo que había firmado anteayer el secretario de Salud, Adolfo Rubinstein, a quien sin embargo no se le pedirá la renuncia.

«Por inconsulta y porque esto debe pasar por el Congreso se va a revocar (la resolución)», explicó la ministra de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley, a LA NACION y otros medios que la aguardaban a la salida de la reunión de gabinete. Durante la jornada de ayer, se especulaba con que Macri pediría la separación del funcionario, defendido por la plana mayor del radicalismo. La resolución revocatoria sería publicada mañana en el Boletín Oficial.

Junto al jefe de gabinete Marcos Peña y con el rostro serio, Macri ingresó minutos después de lo anunciado a la reunión de gabinete. Antes que él, distintos ministros habían anticipado, como lo hizo la vicepresidenta Gabriela Michetti, que el tema «se discutiría» puertas adentro del salón de los Científicos.

Ya dentro de la reunión, Macri no quiso entrar en la discusión sobre el protocolo en sí, y se centró en la actitud de Rubinstein, que sin consultar a Stanley avanzó con la actualización del protocolo, criticada por la Iglesia y distintos legisladores del macrismo.

Rubinstein seguiría en su cargo pese al conflicto que generó el protocolo que publicóRubinstein seguiría en su cargo pese al conflicto que generó el protocolo que publicó

«No puede hacer lo que hizo, por más que sean sus convicciones. Hay un Presidente y un Gobierno al que hay que respetar», afirmó un alto funcionario antes de la reunión. Mientras tanto, desde la UCR oscilaban entre la defensa de su correligionario Rubinstein y la idea de que Macri «se equivocó al inflar demasiado el tema, dos semanas antes de terminar el gobierno».

La resolución, que se publicó ayer en el Boletín Oficial, que permitía a las adolescentes menores de 15 años abortar en hospitales públicos, por considerar que cursar un embarazo a esa edad constituye un riesgo físico y psicológico para su salud. Además, establecía que quienes tengan entre 13 y 16 años podrán abortar sin que se les pueda exigir la autorización de los padres, si se trata de un embarazo de menos de 12 semanas y de un aborto medicamentoso.

El ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro, afirmó luego de la reunión de gabinete que «es simplemente una cuestión de formas y de como se toman las decisiones en el Gobierno, sin hacer juicios de valor sobre el fondo de la cuestión. Los ministros sabemos que tenemos un margen de autonomía, pero hay determinadas cosas que deben ser consultadas (.) esta fue una definición en un tema sensible que no fue consultada», explicó Finocchiaro, quien también deslizó que hubo un diálogo previo entre Rubinstein y Marcos Peña, que derivó en la decisión presidencial.

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