25 septiembre, 2020

FM Cosmos

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Guerra política total entre La Cámpora y el Movimiento Evita

Las diferencias políticas entre La Cámpora (la agrupación creada por Máximo Carlos Kirchner) y el Movimiento Evita (que lideran Emilio Pérsico y Fernando «Chino» Navarro) vienen de tiempo atrás: diferencias metodológicas y acusaciones sobre sus manejos, tanto en tiempos de los gobiernos K como de comportamientos en los cuatro años de macrismo.

Pero un hecho puntual, sucedido pocos días atrás en Quilmes -en un barrio llamado La Matera-, terminó de desatar una guerra política total entre esas dos fuerzas pertenecientes al «Frente de Todos» y con una característica que los une: una fuerte inserción territorial en varios puntos del país, con principal foco en el conurbano bonaerense, donde se libra la mayor disputa.

Esto cobró intensidad en el territorio, concretamente en asentamientos que se transforman en barrios precarios y donde aparecen desde estas agrupaciones, hasta la CTEP de Juan Grabois o agrupaciones de izquierda.

Esta semana, un funcionario de Mayra Mendoza generó un altercado en Quilmes: Sebastián Raspa, director municipal del distrito donde gobierna la intendenta de La Cámpora, apareció reflotando un viejo plan de construcción de viviendas y un playón deportivo. Algunos vecinos relacionan a Raspa con una cooperativa que pretendía copar el emprendimiento y acusan al funcionario quilmeño de tirar abajo viviendas y paredes.

La Campora y Movimiento Evita

Según el relato de dirigentes del Movimiento Evita, militantes de ese grupo «se le pararon de manos», con la presencia de la concejal Patricia Iribarne que pertenece a la organización de Pérsico y Navarro.

Emilio Pérsico, dirigente del Movimiento Evita. Archivo Clarín

Emilio Pérsico, dirigente del Movimiento Evita. Archivo Clarín

Trascendido el hecho, en ambas agrupaciones intentaron bajar el nivel de pelea: «No hubo una discusión con La Cámpora, solo fue ahí», dicen desde el Evita quilmeño y demás, aseguran que desde la agrupación camporista llamaron para disculparse por la actitud del funcionario quilmeño.

Pero el hecho escaló y terminó de desnudar la guerra política total que mantienen las organizaciones peronistas. Más allá de que Andrés «Cuervo» Larroque (secretario General de La Cámpora y ministro de Desarrollo Social de Axel Kicillof) habla con Fernando «Chino» Navarro, quien comparte diálogo en la Casa Rosada con Eduardo «Wado» De Pedro -y de que Pérsico habla con Máximo Kirchner-, la pelea ya llegó hasta lo más alto del poder.

El conflicto llegó hasta la mismísima Residencia Presidencial de Olivos durante el almuerzo que contó Clarín, del último martes, donde toda la cúpula del Frente de Todos se reunió, tras el banderazo. Allí, en medio de la frugal comida, Máximo le dijo a Alberto que el Evita (que tiene funcionarios en Jefatura de Gabinete y en Desarrollo Social) participaba de las tomas de tierras que se registraron en diferentes puntos de la provincia de Buenos Aires. El Presidente escuchó, no dijo nada y, hasta el momento, no habló del asunto con Pérsico y Navarro, líderes de la agrupación evitista.

Reunión en Rosada. Sergio Massa, Wado de Pedro, Máximo Kirchner, Fernanda Raverta y Axel Kicillof.

Reunión en Rosada. Sergio Massa, Wado de Pedro, Máximo Kirchner, Fernanda Raverta y Axel Kicillof.

Las diferencias políticas entre ambas agrupaciones se centra en disputas sobre sectores y militantes proclives a ambas fuerzas. Ante la coyuntura política, el Evita más dialoguista y La Cámpora más dogmático. Desde las huestes camporistas, señalan al Evita de «colaboracionista» con la gestión de la anterior ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, quien mantuvo durante la administración macrista diálogo abierto con las organizaciones sociales.

Además, se registran entre las dos fuerzas diferencias sobre el abordaje en el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Desde la agrupación kirchnerista, dicen que cuando fue el conflicto de compras con sobreprecios en esa cartera, que conduce Daniel Arroyo, «los del Evita se quisieron cargar a Laura Alonso», una funcionaria de Desarrollo que fue diputada nacional camporista, y que apareció en la cadena de responsabilidades de las polémicas compras de alimentos.

Máximo Kirchner junto a Andrés Larroque . (Guillermo Rodríguez Adami)

Máximo Kirchner junto a Andrés Larroque . (Guillermo Rodríguez Adami)

El Evita niega, internamente, la versión y por el contrario, acusa a La Cámpora de querer quedarse con el sillón principal de ese ministerio. Arroyo cuenta, aún, con el aval de Alberto Fernández para quedarse allí por un tiempo más.

«Además… ¿Pérsico no es ​secretario de Estado, o sea funcionario de este gobierno? ¿De qué se queja?», razona un camporista en relación al cargo que el dirigente de la barba blanca tiene en el ministerio de 9 de Julio y Belgrano.

Carolina Stanley y Emilio Pérsico, en 2016

Carolina Stanley y Emilio Pérsico, en 2016

Luego de las peleas por las tomas, entre la agrupación evitista bajó la orden de Navarro y Pérsico: «No se metan en ningún quilombo con las tierras».
Pero las acusaciones sobre no solo se registraron en Quilmes y en La Plata. La intendenta de la localidad bonaerense de Presidente Perón, Blanca Cantero, sufrió también tomas en su distrito. Y se negó a hablar con dirigentes del Evita cuando se lo recomendaron: «¡Cómo voy a hablar con los que lideran las tomas!», dijo la jefa comunal peronista.

Un posterior zoom entre Pérsico y Canteros saldó la cuestión.

La novela tendrá en las próximas horas novedades pues las esquirlas que deja la disputa ya están en boca de todos los habitantes y visitantes de la Casa Rosada. Y de todos los intendentes bonaerenses, quienes miran con recelo, los movimientos políticos de otros actores del propio peronismo.

 

 

fuente CLARIN

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