La actividad estuvo destinada a padres y cuidadores de personas que poseen esta discapacidad
El jueves 20 de marzo se llevó adelante un taller en el marco del Día Mundial del Síndrome de down.
De acuerdo a la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 21 de marzo se conmemora simbólicamente este día con el propósito de aumentar la conciencia pública sobre la importancia de una autonomía e independencia individual de este sector de la población con discapacidad.
La actividad se desarrolló en la Sala de capacitación de la Obra Social Provincia y estuvo destinada a los padres y cuidadores de personas con síndrome de down.
Entre las temáticas que se trataron se incluyen: control integral de salud de niños, niñas y adolescentes; alimentación saludable; control odontológico, vacunación; salud mental; educación sexual y reproductiva; enfermedades crónicas no transmisibles.
En la oportunidad, la directora de Materno Infancia, Lenka Dumandzic, señaló: “La idea del taller es hacer un ida y vuelta y que todos lo disfrutemos. Agradezco la presencia del secretario Técnico, Gastón Jofré, la jefa del Área de Discapacidad, Virginia Carmona, y de todo el equipo del área de discapacidad”.
La jefa de Materno Infancia también agradeció a cada uno de los disertantes por estar presentes en la jornada.
Por otra parte, la mamá de una nena con síndrome de down dijo: “la verdad que poder asistir a estos talleres organizados por el Ministerio es una gran oportunidad para todos los papás, porque podemos compartir conocimientos, habilidades y experiencias con otros padres y podemos empatizar con el otro sobre las distintas etapas de nuestros hijos. Vamos teniendo distintas vivencias, desde que el nene es chiquitito, hasta por ejemplo mi caso, que mi hija está en la etapa de la pubertad. Deseamos que haya una continuidad de los talleres para poder llegar a más padres con hijos con síndrome de down”.
Y agregó: “Tener un hijo con síndrome de down es un gran desafío y yo como mamá siempre he tenido que desarrollar la paciencia, la espera, el poder acompañarlo, porque los chicos con síndrome de down tienen sus tiempos de aprendizaje. Con ellos hay que bajar un cambio, hay que entrenarse, luchar, y disfrutar del amor porque son niños muy afectivos, muy cariñosos, esa es su mayor riqueza. Dan amor, no piden nada, son genuinos, espontáneos, por eso disfrutemos de estos aspectos emocionales, la afectividad que nos pueden brindar y que desarrollemos la paciencia y la fortaleza para acompañarlos a lo largo del desarrollo de su vida”.