Empezó en Independiente. Sumó en una semana casos en otros tres clubes del Gran Buenos Aires. Y mientras el ruido mediático sólo buscaba si había famosos en el medio de la trama, la investigación sobre el abuso de menores en el fútbol argentino comenzaba a plantear un mapa mucho más inquietante: salía de la geografía de Buenos Aires para instalarse en varias provincias del país.

Córdoba, Misiones, Chaco, La Pampa están ya bajo la mirada de la fiscal Soledad Garibaldi, al frente de la investigación que sacude a la sociedad. Y el proceso amenaza con sumar más actores y territorios a medida que avanza la causa.

La semana pasada, mientras su secretario Guillermo Cimadevilla preparaba en el Polo Judicial de Avellaneda el pedido de procesamiento con prisión preventiva para los seis acusados del delito de abuso y corrupción de menores, la fiscal Garibaldi tomó un avión de Aerolíneas Argentinas rumbo a Córdoba capital.

Sólo cuatro personas estaban al tanto del viraje que empezaba a dar el caso.

Estuvo sólo una jornada en la provincia mediterránea pero los resultados fueron impactantes: tomó declaración a jugadores de los equipos más importantes de allí, quienes contaron el infierno que padecieron años atrás cuando hicieron Inferiores en los clubes del GBA.

Los delitos que se produjeron en Buenos Aires serán tramitados aquí, y los que presuntamente puedan haber continuado en Córdoba, será cuestión de la Justicia Provincial.

La misma situación que se vivió en la provincia mediterránea tendrá su correlato en el litoral argentino, porque ya hay casos de futbolistas de Misiones que habrían pasado por la misma situación cuando estuvieron a prueba en instituciones porteñas.

El caso madre en Independiente le dio la posibilidad a la fiscal de encontrar causas conexas que hablan de un modus operandi similar aunque por ahora se niegan a hablar de una red.

Por ejemplo, se sumó una causa que está radicada en el Juzgado Federal Número 2 de Morón, a cargo del doctor Jorge Rodríguez, que se inició el 8 de julio de 2017 a raíz de dos llamadas realizadas al 911, donde se denunciaba que 12 chicos de entre 13 y 14 años estaban viviendo en un estado de semiesclavitud en una casa precaria de Aldo Bonzi, partido de La Matanza.

Obligaban a los chicos del Chaco a hacer servicios de albañilería mientras eran atendidos por un hombre que se presentaba como un “pastor” que los iba a elevar espiritualmente.
Obligaban a los chicos del Chaco a hacer servicios de albañilería mientras eran atendidos por un hombre que se presentaba como un “pastor” que los iba a elevar espiritualmente.
Cuando los investigadores llegaron descubrieron que los chicos habían sido traídos del Chaco bajo la promesa de probarse en Banfield, pero en vez de eso les habían sacado los teléfonos celulares para que no pudieran comunicarse con el mundo exterior, que estaban hacinados en una casa que no tenía los servicios mínimos (ni cloacas ni gas, por ejemplo) y que los obligaban a hacer servicios de albañilería en ese lugar mientras eran atendidos por un hombre que se presentaba como un “pastor” que los iba a elevar espiritualmente.

El dictamen de la Oficina de Rescate a las personas damnificadas por el delito de trata del Ministerio de Justicia de la Nación es terminante: “De los relatos de los adolescentes se evidencia el aprovechamiento que se habría hecho de las expectativas e ilusiones que los mismos tenían de convertirse en jugadores de fútbol profesional y de la condición vulnerable socioeconómica de sus familias”.

En la investigación logró probarse que la maniobra consistía en preseleccionar jugadores de Inferiores del Chaco, en pruebas que se hacían en el club Molinos de la localidad de Puerto Vilellas y que convocaban a 55 adolescentes por jornada. De ahí salían 15 chicos que eran traídos a Buenos Aires previo pago de 5 mil pesos por familia, bajo la promesa de ingresar a Banfield, club que logró demostrar que no estaba vinculado al caso ni tenía conocimiento de que su nombre estaba siendo utilizado para esta maniobra.

La denuncia de una vecina de la zona logró parar a tiempo una situación que antes de fin de mes tendrá un destino cierto, cuando los chicos declaren en Cámara Gesell, ya que en el juzgado evalúan dos hipótesis: si se pretendía vincularlos con alguna situación de abuso sexual o aprovechamiento laboral. Y quienes están imputados son el presunto pastor, Aníbal Ferro Casanova, y Héctor Barrios, quien se presenta como director técnico y seleccionó a los chicos en Chaco.

Esta maniobra también tendría ramificaciones en otras jurisdicciones por lo que la justicia bonaerense está recopilando casos en todo el país. De hecho, lo que empezó con 5 casos de abusos ya suma un mínimo de 23, con 4 nuevos casos de los que se anotició la fiscal Garibaldi la semana pasada.

En cambio, la causa que tiene más problemas para avanzar es la que involucra a 2 menores de River, que según la denuncia de la doctora Andrea Penissi habrían sido abusados en 2009 en la pensión del club.

El fiscal Campagnoli ordenó un procedimiento el viernes pasado para llevarse los libros del departamento médico de ese año, porque el psicólogo Rolando Funes, en aquel momento en el club, admitió que atendió a dos chicos que le contaron que podían haberse infectado de HIV tras la relación con una transexual, pero se amparó en su secreto profesional para no dar los nombres.

Sí trascendió el apodo de la persona que estuvo con ellos, “La Lore”, quién ya había tenido un proceso por estupro contra adolescentes de Inferiores de Excursionistas, en 2005. Es más, estuvo presa por este caso pero en el momento del juicio oral, los futbolistas menores de 18 pero mayores de 16 admitieron que no fueron forzados sino que ellos la buscaban para tener relaciones, por lo cual fue absuelta.

Ahora, la fiscalía de Saavedra busca establecer si la historia de los chicos de River es similar, o existe circunstancias distintas, y evaluar además la condición de vulnerabilidad de los chicos y su edad exacta, porque si eran menores de 16 al momento del hecho, no hay consentimiento que valga.

Lo cierto es que de una u otra forma, la corrupción de menores en el fútbol empieza a tejer una matriz con derivaciones impensadas.

fuente INFOBAE

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