Alejandro Cao de Benós, delegado especial de Corea del Norte en Occidente dijo que “el objetivo es que se pueda instalar la paz”.


EL ACUERDO DE COREA DEL SUR Y COREA DEL NORTE

Los líderes de ambos países se han citado en una cumbre histórica en la Casa de la Paz del Sur, en la zona desmilitarizada que separa a los dos países técnicamente en guerra. “Una nueva Historia empieza desde ahora. En el momento en que empieza una era de paz”, ha escrito Kim Jong-un, el líder supremo norcoreano, en el libro de honor. Las puertas del pabellón Panmunjak se habían abierto a las 9.28 (2.28 hora española) para abrir paso al líder norcoreano, vestido con un traje de raya diplomática. Con semblante serio, y acompañado de una abundante comitiva de funcionarios y guardaespaldas, descendió los escalones que le llevaban a la línea de demarcación militar, el escalón de cemento que separa las dos Coreas en el Área de Seguridad Conjunta. Allí, entre las casetas azules reservadas para las conversaciones militares, y al otro lado de la frontera, le esperaba Moon. Inmediatamente, los semblantes tensos se trocaron en sonrisas.

Ambos líderes -el joven autócrata de 34 años y el antiguo abogado de derechos humanos de 65- intercambiaron unas palabras y un fuerte, y largo, apretón de manos. Kim atravesó la marca de cemento para convertirse en el primer líder norcoreano que pisaba suelo del sur. La imagen de los dos líderes caminando y charlando juntos sobre un puente tiene mucha fuerza dentro del imaginario coreano, donde la escena se interpreta como un momento de transición en el que se deja atrás un pasado marcado por la división y se avanza hacia un futuro compartido.

 

Tras firmar en el libro de honor, comenzaron las conversaciones propiamente dichas, en un ambiente distendido, casi incluso desenfadado. Moon expresó su esperanza de visitar “pronto” Pyongyang, Kim la de mantener reuniones frecuentes. El líder norcoreano recibió con sorpresa la noticia de que su hermana, Kim Yo-jong, se ha convertido en una celebridad a este lado de la frontera tras su visita durante los Juegos Olímpicos de febrero. Ella, una de las integrantes de la comitiva norcoreana, se sonrojó, según el portavoz presidencial surcoreano Yoon Young-chan.

Kim y Moon dialogan acerca de un posible acuerdo de paz permanente que ponga fin a la guerra (1950-1953) que aún mantienen técnicamente; sobre vías para mejorar las relaciones entre los dos países y, sobre todo, sobre pasos para la desnuclearización de Corea del Norte, la gran clave.

La cumbre, la tercera de la historia entre dos líderes coreanos y la primera en 11 años, servirá para preparar la reunión que tienen previsto celebrar en mayo o junio Kim Jong-un y el presidente estadounidense, Donald Trump. Aunque pocos analistas confían en que el líder norcoreano acceda a deshacerse por completo de un programa nuclear que considera garantía de supervivencia de su régimen y su país.

 

EL PAÍS/CONTINENTAL

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