El debate del proyecto opositor de tarifas se convirtió en una prueba de fuego para la estabilidad de Miguel Pichetto (Río Negro) al frente de la mayoría justicialista del Senado, bancada que le ha permitido a Mauricio Macri gobernar sin sobresaltos legislativos.

Corrido por un kirchnerismo sin número para hacer daño, pero hiperquinético en su oposición al Gobierno y encerrado contra la pared de la acusación de desestabilización, el rionegrino pone en juego su liderazgo al frente de una bancada ansiosa y empujada por las necesidades electorales.

Pero tal vez el factor que más lo complique sea la notoria inexistencia de una personería unificada en el colectivo de gobernadores peronistas que el rionegrino dice representar, con los 24 senadores que conforman el interbloque Argentina Federal.

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Sin esa voz de mando que le marque el camino, Pichetto debe lidiar entre el doctor Jekyll que quiere mostrar al peronismo como una oposición responsable y el mister Hyde que olió sangre y pretende hacerle pagar al Gobierno sus errores para volver al poder. Ambos personajes conviven en el interior de su bloque desde que comenzó a complicarse la situación económica del país.

Esta parece, por el momento, una disyuntiva sin solución. No solo para Pichetto, sino también para el Poder Ejecutivo. Quedó demostrado en los últimos llamados de la Casa Rosada a la racionalidad de los mandatarios provinciales.

A las notorias y numerosas ausencias en las fotos de apoyo se ha sumado un factor que el círculo rojo macrista debería tomar en cuenta: muchos legisladores han dejado de responder a sus gobernadores, prefiriendo surfear la ola opositora montados a la tabla del discurso crítico contra la política tarifaria del Gobierno.

El caso más patente es el del cordobés Juan Schiaretti, quien viene cuestionando el proyecto opositor de tarifas desde antes de su aprobación en la Cámara de Diputados. Así se lo hizo notar el senador Ernesto Martínez (Cambiemos-Córdoba), cuando el miércoles último, en el inicio del debate de la iniciativa en la Cámara alta, le enrostró al peronismo que hasta la esposa del gobernador, la diputada Alejandra Vigo, le había sido “infiel” y votado junto al resto del PJ.

Como si fuera poco, en el Bloque Justicialista conviven muchos senadores “sin techo”, que son oposición en su provincia, pero que han demostrado responsabilidad política, como el correntino Carlos Espínola.

“Corrientes padece el tarifazo eléctrico más alto de su historia. Es una falta de respeto y una mentira que la electricidad esté regalada. En nuestra provincia está la represa Yacyretá, que abastece el 12% del consumo eléctrico nacional, y no tenemos ningún beneficio”, sostiene Espínola en su defensa.

Más críticas
Por último, Pichetto y su núcleo más cercano (Rodolfo Urtubey, Pedro Guastavino y Carlos Caserio, entre otros) padecen la mala praxis del Gobierno. “Es cada vez más difícil mantenerse como oposición responsable cuando la política de endeudamiento lleva al Gobierno de regreso al Fondo Monetario y se pretende que sigamos apoyando decisiones que no compartimos y de las que nos enteramos por los medios”, es la queja más repetida que se escucha en la mesa chica de conducción de la mayoría peronista del Senado.

Ante este panorama, Pichetto optó por escapar hacia adelante y darle al Gobierno una última oportunidad para evitar el costo político de tener que vetar una ley de fuerte impacto mediático. El ultimátum vence mañana. La pelota está, ahora, en el campo del Poder Ejecutivo.

fuente LA NACION

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