Hace 10 años declaró ante el juez federal Norberto Oyarbide el primer arrepentido de la corrupción kirchnerista Adrián Félix López, que contó que le ofrecieron vender facturas truchas para justificar el pago de los sobornos de Skanska para la construcción de gasoductos.

Oyarbide era poderoso en ese momento, contaba con la protección del gobierno al que, a su vez, protegía. Y ahora se sabe, por los cuadernos de Oscar Centeno , que también gozaba de beneficios económicos. Solo así se entiende que Oyarbide no hizo nada con las confesiones de López, apoderado de Infinit Group, una usina de facturas.

Adrián Félix López está condenado a seis años de prisión como jefe de una asociación ilícita por esa evasión, pero nunca cumplió la sentencia que dictó el Tribunal Oral en lo Penal Económico N° 2. Se encuentra prófugo.

A López lo defendía el abogado Luis Sasso, quien en diálogo con LA NACION recordó así la situación: “Esto que aparece ahora no es nuevo. Estas cosas se dijeron hace mucho tiempo ante el juez Oyarbide y evidentemente no tuvo la trascendencia como para generar lo que hoy se está generando. El aporte de quien fuera mi cliente acaso es más genuino que lo que hoy está ocurriendo, y Adrián Félix López sería mucho más merecedor de un trato más benigno, mucho que los que hoy en día están siendo beneficiados a costa de esta situación”.

En 2009, la revista Noticias entrevistó a López, que contó cómo fueron los contactos para el pago de los sobornos, Allí mencionó que un contador enviado por el gobierno lo entrevistó para pedirle que consiguiera facturas apócrifas, de las que él mismo fabricaba, para evadir impuestos.

El contador era Enrique Andrés Galera. Entonces desconocido, pero que hoy es juzgado junto con José López, el segundo de Julio De Vido, como su testaferro y que aparece como dueño de la casa de Dique Luján que el exsecretario de Vivienda no puede justificar.

Adrián Félix López le dijo al periodista, y luego declaró ante el juez Oyarbide, que Galera era el nexo entre De Vido y las empresas que le proveían facturas truchas. Señaló al contador Galera como el enviado del exministro que le pidió ayuda para que Skanska pudiera justificar las coimas, confirmadas por una grabación de la propia empresa.

La Cámara Federal entendió que esa prueba era nula y el juez Oyarbide no las usó. El caso quedó en nada hasta que el juez se fue. Solo prosperó la causa por las facturas truchas con el juez Javier López Biscayart y el tribunal oral en lo penal económico que condenó por asociación ilícita a los que las fabricaban.

Pasaron diez años, la Corte y la Sala IV de Casación permitieron utilizar las grabaciones donde Skanska confesaba las coimas como prueba y el juez Sebastián Casanello le dio nuevo impulso al caso. El fiscal que motorizó la causa es Carlos Stornelli, el mismo que ocupa hoy sus jornadas escuchando a otros arrepentidos.

Julio De Vido y José López fueron indagados a pedido de Stornelli, y ahora están procesados por Casanello por esos sobornos junto con los ejecutivos de Skanska.

La confesión
En la entrevista que la revista Noticias realizó hace diez años, Adrián Félix López dijo que se reunió con Galera en el Hotel Regal Pacific, en 25 de Mayo y Córdoba. Dijo que Galera trabajaba con De Vido y Galera tenía relación con José López, el de los bolsos. “Yo sabía que trabajaba con José López, el secretario de Obras Públicas de De Vido, y que se dedicaba a comprar y vender facturas”, aseguró.

Noticias: -¿Galera decía representar al Ministerio de Planificación?

López: -Y claro, las obras públicas dependen de Planificación. Los gasoductos de Skanska dependían del ministerio. Lo que me planteó ese día es que ellos estaban necesitando empresas de primera línea para que le facturaran a Skanska. Empresas de transporte, constructoras y consultoras para que le facturaran a Skanska, y que luego Skanska les diera el vuelto correspondiente.

Noticias: -¿Por qué empresas de primera línea?

López: -Y…, porque hacerlo con las más chicas, las usinas, las que llaman empresas fantasmas, podía despertar sospechas. Ellos querían empresas reales, no fantasmas, que pasaran facturas por un servicio que no se prestaba y que servían para justificar la salida de dinero que se destinaba a coimas.

Tras esa declaración periodística, Adrián Félix López declaró en la Justicia y para mejorar su situación como acusado reveló los nexos de De Vido, Galera y José López.

Oyarbide no lo escuchó. Ahora se sabe -según los cuadernos de Centeno- que además de protección, obtenía beneficios económicos de su relación con el kirchnerismo.

fuente LA NACION

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