Pasó el cierre de listas de candidatos en todo el país y dejó ganadores y perdedores. Todos los espacios políticos anotaron sus postulantes y el proceso terminó con heridos y excluidos, y algunos salieron favorecidos.

Cristina Kirchner apostó, ganó y confirmó que se mantiene en el centro de la escena de la política argentina. A través de su hijo Máximo Kirchner manejó la lapicera y logró su principal objetivo político que consistió en sumar senadores para tratar de tener protección en el Senado.

La ex presidenta alcanzó ese propósito aunque falta lograrlo en urnas en octubre. El plan del kirchnerismo es acercarse lo más posible a tener un grupo de 24 senadores, entre propios y aliados, para bloquear cualquier interno de desafuero.

Hasta el 10 de diciembre, el bloque de Cristina tiene nueve miembros, de los cuáles tres terminan. Marcelo Fuentes en Neuquén, Silvina García Larraburu y María Inés Pilatti Vergara de Chaco. Le quedan seis pero puede sumar entre 9 y 12 senadores, según los resultados.

De ese modo, puede quedar con entre 14 y 18 senadores propios que con ayuda de otros como los formoseños o los santiagueños podría llegar a los 24 que necesita.

La determinación de Cristina por garantizarse protección en el Senado hizo que en el peronismo haya varios perdedores, de mayor o menor envergadura, como Alberto Fernández o los intendentes del peronismo de la provincia de Buenos Aires que casi no consiguieron espacios.

El «semáforo» del cierre, que se completó el sábado a la medianoche, es un indicador para analizar el efecto del armado de las boletas en el Gobierno, el peronismo y los demás espacios opositores. Hay «rojos», «verdes» y «amarillos».

El semáforo de ganadores y perdedores del cierre de listas.

El semáforo de ganadores y perdedores del cierre de listas.

Entre los ganadores, figuran Máximo Kirchner y su agrupación La Cámpora que tuvieron mucha presencia en las listas, tanto del Senado como de Diputados nacionales, y de legisladores en la provincia de Buenos Aires y en la Capital Federal.

Elisa «Lilita» Carrió, socia de Juntos para el Cambio, también salió bien parada del cierre porque ubicó sus nombres en lugares de peso.

Martín Lousteau mantuvo su posición y se garantizó la compañera de lista que quería también ganó, al igual que Luis Zamora, el intendente de Tigre, que logró quebrarle el brazo a Sergio Massa y será candidato a reelegir en ese municipio de la zona norte del gran Buenos Aires.

La diputada ex massista Graciela Camaño le ganó la pulseada a Margarita Stolbizer (que quedó, por esto, entre los «perdedores) por la candidatura a diputados de Consenso Federal en la provincia de Buenos Aires y Luis Barrionuevo salió triunfante porque, aunque es candidato en Catamarca donde parece difícil que sea electo, se constituyó en el único armador de Consenso Federal, que lleva de fórmula a Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey.

Alberto Asseff, propietario del partido Unir, le sacó provecho a la situación y consiguió que el gobierno le pague con una banca a cambio de que deje sin partido a José Luis Espert que ahora debe esperar para ver si queda en pie su postulación presidencial que le molesta al Gobierno de Macri.

En el grupo de los perdedores aparece Sergio Massa, que termina como mascarón de proa de La Cámpora. Ni siquiera pudo conseguir lugares para su jefe de campaña Diego Bossio ni para su mujer, Malena Galmarini, como candidata a intendenta de Tigre. Malena ira en una lista como legisladora provincial y el intendente Julio Zamora va por la reelección.

También perdieron los intendentes justicialistas de la provincia de Buenos Aires que vieron como Máximo Kirchner manejaba las listas a su antojo y no les daba lugar.

El ex gobernador y ex candidato presidencial Daniel Scioli aparece entre los perdedores al igual que Gabriela Michetti, la vicepresidente que al final se quedó sin nada. Otra víctima del cierre de listas en Cambiemos fue Emilio Monzó, que no pudo ubicar a su gente en las boletas del oficialismo.

En el «amarillo», que podrían haber terminado mejor que lo terminaron, aparece Miguel Angel Pichetto, que se recortó como un dirigente que tendría protagonismo y al final quedó desdibujado porque no pudo sumar peronismo. El PJ bonaerense que lo apoyaba se retiró disconforme con el cierre de listas.

Alberto Fernández se queda como candidato presidencial pero apenas pudo influir en las listas del Frente de Todos. Deberá trabajar en la relación con el peronismo para calmar a los muchos enojados.

El jefe de Gabinete Marcos Peña debió aceptar que se termine el purismo y que ingrese figuras de la política tradicional. Eso lo deja en el grupo de los «amarillos» no por el PRO sino por los que no salieron del todo bien del cierre.

Roberto Lavagna está en ese sector de los desteñidos porque mantuvo su candidatura pero el espacio que expresa perdió fuerza.

Respecto al ministro del Interior Rogelio Frigerio se suponía que sería clave en el cierre de listas pero casi no tuvo ningún tipo de participación, además se le desintegra el gabinete.

Hugo Moyano sale dentro de todo bien parado en su acuerdo con los K porque su hijo Facundo va de diputado mientras que Omar Plaini será senador bonaerense. Amarillo, o rojo, fue el cierre para los gremios que apenas consiguieron espacio.

En cuanto a Cristina, Máximo Kirchner manejó las lista para sumarle senadores que protejan a su madre.

Tras el cierre de lista, por Tierra del Fuego, pueden sumar dos bancas para el Senado, Matías Rodríguez y Eugenia Dure, los dos dirigentes de La Cámpora. Puede, además, sumar un senador por el sector de Gustavo Melella que postulo a Federico Runín, y anticipó su respaldo a Alberto Fernández y Cristina Kirchner.

La ex presidente sumaría también un senador por CABA, donde se va «Pino» Solanas y entraría Mariano Recalde. Por Neuquén se va Fuentes, pero ingresaría Oscar Parrilli que lleva de dos a Silvia Sapag.

Por Rio Negro, Cristina pierde uno -García Larraburu- pero pueden ingresar dos: la senadora, que va segunda, y Martín Doñate, diputado de La Cámpora, que encabeza la boleta.

 

 

fuente CLARIN

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