En contexto y perspectiva, aún tras esos dos meses «positivos», la industria continúa en el subsuelo, algo más de 10% más abajo que a comienzos de 2018. Dentro de ese panorama general hay sectores industriales con números desoladores.

En los primeros cinco meses de este año la producción de motos cayó 72% en comparación con igual período del año anterior; la de televisores, equipos de comunicación e informática se contrajo 45,8%; la de maquinaria y equipo 27,4%; la de textiles 19% y la de muebles y colchones 18,5 por ciento.

Los primeros números habilitarían al Gobierno a decir que en términos de producción industrial lo peor ya pasó. Los otros números también permiten afirmar que lo que ya pasó fue terrible.

Si bien Cambiemos centra su estrategia electoral en la polarización y el fantasma del regreso del populismo kirchnerista, están lanzando algunas fichas apostando a que la economía no esté tan mal como se perfilaba hace un par de meses. Alguna de esas apuestas están teniendo resultados ambiguos y en algún sentido muy cuestionables.

 Los primeros números habilitarían al Gobierno a decir que en términos de producción industrial lo peor ya pasó. Los otros números también permiten afirmar que lo que ya pasó fue terrible

Por ejemplo, el plan junio 0Km para subsidiar la compra de autos no logró que en ese mes aumenten los patentamientos de autos nuevos, pero sí consiguió que la venta de terminales a concesionarias subiera un 30,6 por ciento respecto a mayo, lo que estaría indicando que en julio podrían llegar a incrementarse la cantidad de operaciones concretadas.

Lo que definitivamente no logró ese plan es aumentar la producción de las terminales, que en junio registraron un merma del 21% respecto al mes anterior. Lo que explica el muy posible aumento en las ventas en simultáneo a una menor producción, es que prácticamente toda esa mayor venta es de autos importados. De hecho, el 97% de las mayores ventas de terminales a concesionarias fue de autos enteramente de procedencia externa. Es decir, subsidios que probablemente activen un poco el mercado comercial pero poco útiles para dinamizar la ya muy poco integrada producción nacional.No parece tener suficiente lógica.

 Subsidios que probablemente activen un poco el mercado comercial pero poco útiles para dinamizar la ya muy poco integrada producción nacional, no parece tener suficiente lógica

Las expectativas en materia de producción industrial para lo que resta hasta las elecciones no son nada auspiciosas. El último informe del Indec revela que sólo 17,1% de los empresarios espera una mayor demanda, mientras que el 41,7% cree que le bajará. En cuanto al personal, nada más que 7,9% supone que contratará nuevos trabajadores, mientras que 22,8% calcula que despedirá.

Lo que sí parece estar dando buenos resultados es el plan Ahora 12 y sus variantes, según lo que registran bancos y empresas de tarjeta de créditos. A lo que se suma los más de 2 millones de créditos otorgados por la Anses por un monto total que supera los 50.000 millones de pesos.

Está por verse cuál va a ser el efecto de lo que, sin duda alguna, es la principal carta del oficialismo: la clásica estrategia de planchar el dólar con objetivo electoral. Desde comienzos de año el tipo de cambio nominal acumula un alza del 11 por ciento, la mitad de la inflación del período. De esa manera, tras más de dos meses de tendencia a la baja, el tipo de cambio real multilateral (el que da la pauta de la competitividad cambiaria) ya está muy próximo al nivel que tenía cuando se levantó el cepo a fines de 2015.

 Está por verse cuál va a ser el efecto de lo que, sin duda alguna, es la principal carta del oficialismo: la clásica estrategia de planchar el dólar con objetivo electoral

Lo que está por verse es cuánto ayudará el abaratamiento del dólar a desacelerar la inflación, que es por lejos la principal preocupación del votante. A juzgar por el Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central, no demasiado, ya que esa encuesta entre consultoras, analistas y centros de investigación arrojó que el aumento de precios se mantendrá por encima del 2 por ciento mensual de aquí hasta fin de año.

Andrés Ibarra y Andrés Rodríguez, en el despacho de la Casa Rosada, firmaron la paritaria de los estatales

Andrés Ibarra y Andrés Rodríguez, en el despacho de la Casa Rosada, firmaron la paritaria de los estatales

La otra incógnita está centrada en el impacto de la entrada en vigencia de los nuevos convenios colectivos. Es indiscutible que en un primer momento implican un salto en el poder adquisitivo. Aunque también es cierto que las paritarias se están cerrando con cifras bien modestas. UPCN, por ejemplo, firmó por un 28%, de los cuales, encima, 10 puntos los cobrarán recién en enero del año que viene.

Si bien en términos de dinamización del consumo lo que importa es la variación del momento, y ciertamente un aumento del consumo puede arrimar votos al oficialismo, el análisis electoralista del tema no puede soslayar la tragedia salarial que ha ocurrido y cómo eso va a incidir en el ánimo del votante.

 El análisis electoralista del tema de los acuerdos en paritarias no puede soslayar la tragedia salarial que ha ocurrido y cómo eso va a incidir en el ánimo del votante

Según los datos del Indec desde comienzos de 2018 hasta abril de este año el salario promedio nominal subió un 45,4%, mientras que la inflación del período fue del 70,5%. Eso implica una merma de 25 puntos porcentuales y una pérdida de poder adquisitivo de casi el 15 por ciento.

En realidad, la pérdida de poder de compra es aún mayor. La razón es que una parte significativa de la canasta de consumo, las tarifas, se han encarecido exorbitantemente y a pesar de eso su uso no ha variado de manera significativa. Con lo cual una porción del ingreso de las familias se ha desviado a cubrir una misma cantidad de consumo de electricidad, gas y agua, a costo de restringir otras compras.

Una prueba de ese corrimiento se observa en uno de los últimos informes mensuales sobre uso de dinero electrónico publicado por Red Link, donde queda reflejado el destino y la evolución de los pagos realizados por los 29 millones de clientes de esa compañía entre diciembre de 2016 y octubre del año pasado. A lo largo de ese período el pago de facturas de luz, gas y agua por esa red aumentó en términos reales (descontada la inflación) un 91%, como obvia consecuencia de los tarifazos.MAPA USO DINERO ELECTRONICOEn contraste, la variación del monto de pagos electrónicos por tarjetas de crédito disminuyó en términos reales 26%, los impuestos municipales bajaron también 26%, los pagos a la AFIP 14% (estas dos últimas caídas claros síntomas de un menos nivel de actividad), y el pago a asociaciones y clubes bajó 14 por ciento.

En conjunto, en esos casi dos años la cantidad de operaciones electrónicas aumentó 23,7%, pero por un monto que fue un 11% inferior. Considerando el tremendo golpe al bolsillo que asestó este Gobierno, si hay algo de lo que no puede quejarse es de una actitud obstructiva por parte de los sindicatos o de falta de paciencia por parte de la población en general.

 

fuente INFOBAE

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