El Indec informó que en agosto se acumularon 12 meses consecutivos con un resultado positivo para el país entre el monto de las exportaciones y de las importaciones, ascendió a USD 1.168 millones, en contraste con un déficit de USD 1.131 millones de un año antes.

Sin embargo, lejos de responder a un proceso virtuoso de crecimiento a buen ritmo de las compras y ventas con el resto del mundo, se sustentó exclusivamente en el impulso de las exportaciones, desde niveles muy bajos de años anteriores y mejora del tipo de cambio real; y contracción de las importaciones derivada de una economía con sendas caídas del consumo privado, de la producción de manufacturas y de la tasa de inversión en máquinas y equipos.

“Se observa entonces cómo el ajuste del sector externo, una de las principales causas de la primera corrida que sufrió la administración Macri, ya está teniendo lugar”, sostienen los economistas de la consultora Ecolatina.

 El superávit comercial se sustentó exclusivamente en el impulso de las exportaciones, desde niveles muy bajos de años anteriores y mejora del tipo de cambio real; y contracción de las importaciones derivada de una economía recesiva

El estudio privado proyecta: “el superávit comercial cerraría este año en la zona de los USD 13.000 millones, producto de una caída cercana al 20% anual en las importaciones (en el último cuatrimestre del año pasado se experimentaron las principales disminuciones, de modo que la baja base de comparación atenuará los desplomes en este frente) y un avance exportador en torno al 6% anual, consecuencia de una demanda interna que generará nuevos saldos exportables y la salida de la cosecha fina, posiblemente acelerada ante el temor al endurecimiento de la política de retenciones por parte de la nueva gestión Ejecutiva”.

En la misma línea se manifestó la consultora LCG, que dirige el economista Guido Lorenzo: “el sector externo no va a escapar a la volatilidad cambiaria y la incertidumbre política que trae aparejado el contexto electoral. Producto de la devaluación, la mayor competitividad podría ser un aliciente por el lado de las exportaciones, sin perder de vista que los precios aún continúan siendo negativos y eso tracciona para bajo el valor de las ventas externas».

 El sector externo no va a escapar a la volatilidad cambiaria y la incertidumbre política que trae aparejado el contexto electoral. Producto de la devaluación, la mayor competitividad podría ser un aliciente por el lado de las exportaciones (Guido Lorenzo)

Al respecto, LCG resalta: «El desempeño de las importaciones fue reflejo del encarecimiento de los productos que trajo aparejado el tipo de cambio más alto, a la par de la ralentización de la actividad. Se espera que esta performance continúe en los próximos meses, dada la inestabilidad que genera el recambio político y su efecto en los agregados macroeconómicos”.

El 2020 aparece incierto

Pero para más adelante, las previsiones de los economistas no aparecen tan claras, porque si se confirmara el 27 de octubre el resultado de las PASO, se prevé que entre las primeras medidas que tome se destacarán el aumento de las retenciones sobre las exportaciones, el atraso cambiario como ancla de la inflación, y la suba de impuestos que contribuirían a debilitar la competitividad de la producción.

Sin embargo, se trata de conjeturas, habida cuenta de que aún no se conoce el equipo económico, ni muchos menos, los primeros lineamientos de política económica.

Pero constituye un escenario que no invita a retener exportaciones de productos primarios, y, por el contrario, liquidar la mayor parte de los excedentes. Al menos eso es lo que se observó en agosto donde el Indec registró un crecimiento del 55,7% de las cantidades despachadas de productos primarios, principalmente de origen agropecuario.

 

 

fuente INFOBAE

Comments

comments