El 20 de marzo de 2025, la sesión especial convocada en la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires para discutir la suspensión de las elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) fracasó debido a la falta de quórum.

La situación evidenció la fractura dentro del peronismo, ya que varios bloques no se presentaron a la sesión.
El gobernador Axel Kicillof había presentado un proyecto para suspender las PASO, pero no logró reunir a los 47 legisladores necesarios, ya que solo 34 asistieron al recinto. La Cámpora y el Frente Renovador, dos sectores clave del peronismo, decidieron no participar, apostando a que la cuestión se resuelva en una próxima sesión ordinaria programada para el 27 de marzo.
Durante la sesión, los diputados de la oposición, incluidos aquellos del bloque Libertad Avanza y el PRO, expresaron su descontento con la situación. Agustín Romo, presidente del bloque de LLA, comentó que la falta de acuerdo estaba afectando la institucionalidad de la provincia. Por su parte, la diputada Susana González, del oficialismo, defendió la necesidad de debatir el proyecto presentado por Kicillof.
La fragmentación del bloque oficialista se hizo evidente, con la ausencia de los 10 legisladores del Frente Renovador y de los representantes de La Cámpora. Sin embargo, algunos diputados que responden a Kicillof asistieron, buscando avanzar en la discusión.
El fracaso de la sesión representa una oportunidad perdida, según varios legisladores, quienes señalaron que la falta de acuerdo solo perpetúa las divisiones internas del peronismo y obstaculiza el avance de decisiones necesarias para la provincia.
La propuesta de suspender las PASO se enmarca en un contexto de tensiones políticas y económicas, donde se argumenta que la situación actual hace inviable la realización de estas elecciones. El proyecto, firmado por varios legisladores oficialistas, busca adaptarse a las necesidades de la provincia en un año electoral complicado.
A medida que se acercan las próximas elecciones, la fragmentación del peronismo y las tensiones internas se convierten en un tema de creciente preocupación para el futuro político de Buenos Aires.