El expresidente francés Nicolas Sarkozy se encuentra en el ojo del huracán tras la solicitud de la Fiscalía francesa de una condena de siete años de prisión y una multa de 300.000 euros.
Estas acusaciones están relacionadas con la presunta financiación ilegal de su campaña presidencial de 2007, supuestamente respaldada por el régimen del fallecido dictador libio Muamar Gadafi.
Además de la pena de cárcel, la Fiscalía ha pedido que Sarkozy sea declarado inelegible por cinco años, subrayando la gravedad de los delitos que incluyen corrupción, encubrimiento de malversación de fondos públicos y asociación ilícita.
Este juicio, que ha captado la atención internacional, refleja una «búsqueda frenética de financiación» para satisfacer una «ambición política devoradora», según declaraciones del fiscal.
El caso también involucra a exministros cercanos a Sarkozy, como Claude Guéant y Brice Hortefeux, quienes enfrentan penas de prisión de seis y tres años respectivamente.
La trama libia no solo pone en jaque la reputación del expresidente, sino que también arroja una sombra sobre la política francesa de la época.