El caso está siendo investigado por el fiscal de Asuntos Policiales y Penales del Ministerio Público, Gustavo Vilar Rey.
Un hombre identificado como Damián Velázquez, de 33 años, denunció públicamente en las últimas horas que sufrió una brutal golpiza por parte de seis policías en el destacamento del barrio San Ignacio, ubicado en la zona sudeste capitalina.
El supuesto damnificado aseguró a El Tribuno que el hecho sucedió el domingo 9 de este mes cuando “tras un problema familiar, los policías ingresaron a mi casa sin orden de allanamiento y quisieron detenerme”.
“Esa tarde yo le estaba dando de almorzar a mi hijo y se metieron por el terreno de mi hermana e ingresaron por la puerta de atrás. En la casa me dieron patadas, me doblaron el brazo y me pusieron una pistola en la boca para que deje de quejarme”, contó el denunciante.
Luego, Damián Velázquez aseguró que lo llevaron hacia el destacamento del mencionado barrio, le pusieron una bolsa de plástico en la cabeza y continuaron golpeandolo en el baño de la seccional.
“Después de las torturas, les pedí por favor que me dieran agua porque había vomitado y me dijeron que si quería, que tome del inodoro”, contó.
“Más tarde, me llevaron a la Central de la Policía y ahí me revisó una médico legal que se burló de mi y dijo que seguramente yo estaba borracho o drogado” relató indignado.
“En Alcaidía, le comenté a un integrante del Servicio Penitenciario y él hizo que me revisen, por lo que al otro día salí en libertad a las 10. Me dijeron que solo estuve por una contravención” detalló.
El hombre dijo que tras salir de prisión, se dirigió directamente hacia la oficina del fiscal de Asuntos Policiales y Penales del Ministerio Público, Gustavo Vilar Rey, quien lo recibió y se hizo cargo del caso.
“El fiscal se portó muy bien y me pidió que durante la semana pasada no haga la denuncia pública hasta que él no secuestre lo necesario para procesar a los seis efectivos que me golpearon” puntualizó.
“Vilar Rey me dijo que no iba a dejar que mi caso quedé así nomás porque se parecía al de las torturas de General Güemes”, en referencia a los apremios ilegales registrados en una cámara filmadora y hecho pública en julio de 2012, cuando dos jóvenes eran golpeados por los efectivos de la seccional de esa localidad.
“Ahora me di cuenta de la gravedad de lo que me hicieron y pienso en los presos golpeados. Cuando vi el caso de General Güemes dije, como casi todos, ‘que se jodan, les pegaron porque algo habrán hecho’” reflexionó. Por lo pronto, el caso está siendo investigado y desde la fiscalía ya secuestraron diferentes elementos que servirían de pruebas en contra de los acusados.
“Ahora me van a llevar a una rueda de reconocimientos y yo sé bien quienes son”, cerró el denunciante.
el tribuno