La figura de Hugo Moyano fue ayer la presencia estelar del acto convocado para conmemorar un nuevo aniversario del triunfo de la fórmula Cámpora-Solano Lima, en 1973, que reunió a una variopinta selección de dirigentes peronistas que, en épocas de vacas flacas y de dispersión partidaria, pretenden comenzar a mostrar que el PJ tiene músculo para enfrentar a Mauricio Macri en 2019.

La excusa de la reunión fue la convocatoria de Fernando Galmarini a presenciar la proyección de una selección de fragmentos de Perón, sinfonía de un sentimiento, la película de índole documental de Leonardo Favio, en el teatro ND Ateneo.

Más allá de la expectativa generada en torno de la presencia de Moyano -en particular desde el kirchnerismo, que se muestra como el más interesado en buscar la unidad del peronismo-, el dirigente sindical se movió como uno más por las instalaciones del teatro.

De hecho, el líder camionero evitó hacer declaraciones durante su permanencia en el teatro. Eso sí, llegó exhibiendo una amplia sonrisa, a pesar de que pocas horas antes había sido víctima de un nuevo embate de Elisa Carrió, quien el día anterior lo había calificado como del “criminal más criminal de la Argentina”, en un acto en conmemoración del décimo aniversario de la resolución 125.

Unos minutos antes había ingresado al teatro su hijo Pablo, otro de los apuntados por las permanentes críticas de Carrió a la familia Moyano, quien también evitó hablar con la prensa.

Si la foto del acto de ayer pretende ser una muestra de la unidad peronista, todo indica que el camino recién comienza y que será largo y arduo de recorrer.

Anunciado como invitado, el gobernador Alberto Rodríguez Saá pegó el faltazo y en su lugar envió a José María Vernet. El puntano, aliado del kirchnerismo desde el año pasado, es uno de los principales impulsores de aglutinar al PJ detrás de un discurso de confrontación directa con el gobierno de Macri.

Por su parte, el kirchnerismo dijo presente y su máxima figura fue el santafesino Agustín Rossi, jefe del bloque de diputados del FPV. Los representantes de La Cámpora, a excepción de Mariano Recalde, brillaron por su ausencia.

Por el Frente Renovador solo estuvo presente Marcela Durrieu, suegra de Sergio Massa, cuya esposa, Malena Galmarini, no asistió, a pesar de que los organizadores habían anticipado su presencia.

Que el camino de la unidad no será sencillo para el PJ lo demuestran las declaraciones de varios de los presentes.

Si bien todos coincidieron en la necesidad de organizar unas elecciones primarias que le permitan al peronismo elegir a su candidato para enfrentar a Cambiemos, las diferencias saltaron a la vista de inmediato.

Así, mientras Rossi insistió en convocar a la “unidad de la oposición y no solo del peronismo” a una gran PASO que incluya “desde el Frente Renovador hasta el FIT (Frente de Izquierda y de los Trabajadores), porque el único límite es Macri”, otros dirigentes prefirieron eludir una definición de ese calibre.

“Es lo que piensa Rossi”, respondió el exjefe de Gabinete kirchnerista y exdirigente massista Alberto Fernández cuando LA NACION lo consultó sobre la propuesta del jefe de los diputados kirchneristas.

Más allá de estas diferencias, el acto de anoche reunió a dirigentes de todos los pelajes y épocas del peronismo. Así, entre los invitados se pudo a ver a Fernando Navarro, del Movimiento Evita, sentado al lado de un veterano peronista como el polémico expresidente de Racing Juan Destéfano, junto a artistas , como Ignacio Copani, Mex Urtizberea y Coco Silly.

El extracto de la película de Favio se proyectó luego de unas palabras de Adriana Varela, quien, en una arenga con fuerte tono a manifestación de deseos, dijo que “el peronismo se ha puesto en marcha”.

“Si nos ponemos a trabajar por la unidad, el peronismo vuelve a enamorar y a demostrar que hay 2019”, cerró la cantante de tango con su particular voz, la misma que inspiró a Cacho Castaña a componer el tango “Garganta con arena”.

fuente LA NACION

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