Hoy, a las 10, Julieta Silva tendrá la última oportunidad de hacer uso de la palabra antes de que la Justicia de Mendoza decida su futuro. Y en el horizonte inmediato, las posibilidades son dos: que pase una larga temporada en la cárcel, culpable del homicidio doloso de quien era su novio, el rugbier Genaro Fortunato, o una libertad condicional, en caso de que los magistrados entiendan que, como ella sostiene, la oscura y lluviosa madrugada del 9 de septiembre pasado, en la zona de boliches de San Rafael, no vio a su pareja tirada en el piso, lo arrolló con su Fiat Idea y, tras arrastrarlo varios metros, segó su vida por imprudencia, impericia o negligencia, es decir, cometió un homicidio culposo.

Una tercera opción, la absolución pedida por la defensa, parece utópica, toda vez que no está en discusión la autoría material del hecho.

Silva, de 30 años, separada, madre de dos hijos y propietaria de una tienda de ropas en la ciudad del centro de la provincia, llegó al juicio oral cumpliendo prisión domiciliaria, y está acusada alternativamente por “homicidio agravado por el vínculo” y por “homicidio simple con dolo eventual”.

El jueves pasado, en la apertura de los alegatos, el fiscal Fernando Guzzo solicitó a los jueces Rodolfo Luque, Julio Bittar y la jueza María Eugenia Laigle la pena de 14 años de prisión para Silva. El representante del Ministerio Público consideró el atenuante del estado de emoción violenta para graduar la pena por debajo de la mitad de la escala del tipo penal (va de 8 a 25 años). Solicitó que, al instante de la eventual condena, la acusada “deje de manera inmediata los alcances de la prisión preventiva en la modalidad domiciliaria y se ordene la internación en un establecimiento carcelario”.

El abogado de la querella, Tíndaro Fernández, pidió al tribunal que se aplique prisión perpetua a Silva por el “homicidio agravado por el vínculo”; como alternativa, requirió una condena de 20 años de prisión por “homicidio con dolo eventual” y la revocatoria inmediata de la prisión domiciliaria.

El viernes, el defensor de Julieta Silva, Alejandro Cazabán, reclamó la absolución de la imputada. En su alegato ante el tribunal consideró que había sido “una falta de respeto” que el Ministerio Público Fiscal hubiese pedido sumar el agravante del vínculo cuando “ya habían declarado todos los testigos” y consideró que, si fuese así, “habría que repetir todo el proceso”.

“Se ha criticado mucho a Silva como conductora y como mujer, y en su vida personal. El dolo debe ser probado con certeza absoluta. Lo único que he escuchado son pareceres, en los testigos y en los alegatos”, sostuvo el letrado defensor.

El 9 de septiembre pasado, al salir del boliche La Mona, Silva se fue en su auto y dejó atrás a Fortunato. Pero dio la vuelta en U y, sin frenar, pasó por encima del rugbier. Ella dijo que pensó que había sido un pozo.

fuente LA NACION

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