26 octubre, 2020

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Un grito de indignación recorre EE UU: “No puedo respirar”

1417759105_218357_98152200_fotograma_9     “¡No puedo respirar, no puedo respirar!”. La letanía pronunciada por el afroamericano Eric Garner cuando murió asfixiado por el abrazo mortal de un policía el pasado mes de julio recorrió este jueves por la noche las ciudades de Estados Unidos por segunda jornada consecutiva de protesta tras la decisión del gran jurado de Nueva York. Miles de personas expresaron pacíficamente su indignación en la propia Nueva York, Los Ángeles, Chicago, Boston, Minneapolis, Atlanta, Oakland y otros lugares por una decisión que ha abierto en canal el debate sobre la brutalidad policial contra la minoría negra y ha resucitado viejos fantasmas que el país creía superados.

Durante varias horas, miles de manifestantes recorrieron las calles de Nueva York bajo la estricta vigilancia de la policía. En contraste con las marchas del miércoles, que fueron improvisadas, las de este miércoles estuvieron más organizadas, con la principal concentración en Foley Square, una plaza situada tras el Ayuntamiento de la ciudad en la que se concentran los tribunales de Justicia.

La elección de Foley no fue casual. Los allí congregados eligieron una escultura del artista Lorenzo Pace dedicada al “Triunfo del espíritu humano”. Es uno de los monumentos más representativos de la ciudad dedicado a los afroamericanos. “¿A quiénes defendéis, a quiénes protegéis”, preguntaban los allí presentes a los policías desplegados.

Desde ahí, el grupo principal se rompió y se dispersó por toda Manhattan. Como en ocasiones anteriores, las protestas se desplazaron hacia puntos simbólicos de la ciudad, como la estación Grand Central, Times Square, Herald Square y Union Square. Los protestantes volvieron a cortar el tráfico en las rondas de circunvalación y en el puente de Brooklyn, con los consiguientes problemas de tráfico.

“Esta es nuestra realidad, hay que poner fin a la brutalidad policial”, cantaban los asistentes mientras en el fondo se escuchaban los helicópteros que sobrevolaban las marchas y las sirenas de los coches de policía. “Ferguson está en todos lados”, recordaban los presentes, en referencia a lo sucedido en Misuri por la muerte tiroteado por la policía del adolecente Michael Brown. “A la cárcel, a la cárcel”, gritaban los manifestantes en referencia a Darren Wilson y Daniel Pantaleo, los agentes de policiales exonerados por los jurados de Ferguson y Staten Island.

“No es solo indignación hacia la policía, es indignación hacía un sistema que les permite hacer cosas terribles”, comentaba Ahsley B., una joven de Brooklyn que se manifestaba por el famoso puente. Algunos llevaban camisetas con los nombres de otros ciudadanos negros muertos a manos de la policía, como Ramarley Graham o Akai Gurley.

Durante la movilización, varios centenares de manifestantes trataron de subir al ferry que conecta Manhattan con Staten Island, el barrio donde residía Eric Garner y donde murió durante su detención. La policía, temerosa de incidentes y decidida a que los manifestantes estuvieran en todo momento en movimiento, suspendió el servicio de la embarcación, lo que provocó momentos de tensión y algunos arrestos.

Asimismo, los manifestaron se tumbaron como si estuvieron muertos durante once minutos frente a los grandes almacenes Macy´s, mientras que el resto volvían a gritar las ya míticas consignas: “No puedo respirar, no puedo respirar” y “Si no hay justicia, no hay paz”. En varias pancartas podía leerse “solidaridad contra la brutalidad policial” e “igualdad judicial para todos”.

“Estamos aquí ejerciendo nuestros derechos y lo estamos haciendo todo de una manera pacífica, sin violencia”, comentaba uno de los participantes en una movilización que, como en días anteriores, ha estado dominada por jóvenes blancos, con escasa presencia de otras razas. “Todos juntos, todos estamos aquí juntos”, gritaban con entusiasmo pese al frío reinante.

En Washington, varios cientos de personas marcharon frente al Departamento de Justicia, pasaron cerca de la Casa Blanca justo en el momento en que Obama celebraba el alumbrado del árbol de Navidad, para dirigirse finalmente hacia el monumento de Washington con gritos de “sin justicia no hay paz” y “policía racista”. Una columna se dirigió hacia el puente que conecta la capital con Arlington, antes de regresar a la ciudad

En Minneapolis, un grupo de manifestantes bloqueó la carretera interestatal 35, una de las principales arterias de la ciudad, lo que provocó largas retenciones. En Chicago fueron miles los que se congregaron. Un nutrido grupo cortó la carretera Lake Shore Drive, lo que provocó la intervención de los agentes y algunos momentos de tensión. “Esta es nuestra carretera”, gritaban los activistas.

La protesta en Boston coincidió también con la iluminación de árbol navideño en Boston Common. Cientos de personas se congregaron dos horas antes de la ceremonia y marcharon a lo largo del parque. A las 20.00 horas, cuando el árbol fue iluminado, los presentes gritaron “Justicia ya”.

Parafraseando a la viuda de Eric Garner, una estudiante asiática dijo en Nueva York: “Esta lucha no va a acabar aquí. Esto es solo el principio». Y recordó, en referencia al movimiento por los derechos civiles de los años 60: «Fueron necesarios 10 años de protestas y de boicots para lograr que se adoptara el Acta de Derechos Civiles que permitió votar a los negros. Ahora no hemos hecho más que empezar”.

Otro afroamericano muerto por un agente

El Gobierno de Estados Unidos está decidido a abordar las raíces detrás de la indignación por los recientes dictámenes judiciales de exonerar a policías blancos por la muerte de ciudadanos negros y el problema no es exclusivo de los Estados de Nueva York y Misuri. El jueves se supo que otro policía blanco de Phoenix (Arizona) mató el pasado martes a un negro desarmado, Rumain Brisbon, de 34 años, en un forcejeo al confundir el bote de pastillas que llevaba en un bolsillo con una pistola. El hecho se produjo cuando el agente se acercó al coche de Brisbon, de quien sospechaba que vendía drogas, con intención de interrogarle

Ya tras la decisión de un gran jurado en el caso de Michael Brown en Ferguson, el presidente Barack Obama anunció una serie de medidas para mejorar la confianza de la comunidad afroamericana con la policía. Ahora, tras el caso de Eric Garner en Nueva York los cambios parecen más apremiantes. “Ha llegado el momento de hacer más”, dijo este jueves el fiscal general, Eric Holder, al recordar que su departamento está llevando a cabo su propia investigación sobre si vulneraron derechos civiles en las muertes de Brown y Holder, en julio y agosto pasado, respectivamente.

Entre las medidas anunciadas el lunes por Obama, están un plan de entrenamiento de agentes y la adquisición de cámaras de vídeo para los uniformes. “Estas son el tipo de medidas pragmáticas e inclusivas que unen a la gente correcta en una constructiva conversación nacional”, afirmó Holder, que insistió en que debe restablecerse la confianza entre la policía y algunas comunidades.

No es un problema exclusivamente de los estados de Misuri y Nueva York. Se repite en varios puntos del país. Holder hizo estas declaraciones en Cleveland (Ohio) al anunciar los resultados de una investigación del Departamento de Justicia en el cuerpo de policía de esa ciudad. La investigación se inició hace un año y medio, y halló un patrón -“irracional e innecesario”- de un uso excesivo de la fuerza en esa policía, lo que vulnera la Constitución. El anuncio de los resultados de la investigación llega más de una semana después de que un policía de Cleveland matara por disparos a un niño de 12 años porque creía que llevaba una arma de fuego cuando en realidad era una pistola de juguete.

“Es una consecuencia de deficiencias sistemáticas, incluidas una responsabilidad insuficiente, entrenamiento y equipamiento inadecuado, políticas inefectivas y una relación inadecuada con la comunidad”, señaló el fiscal. En los últimos cinco años, el Departamento de Justicia ha hecho una veintena de investigaciones de este tipo en cuerpos de policía de EE UU. Algunas de ellas han derivado en reformas de calado.

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